La ciudad, reconocida como uno de los lugares en los que el oscurecimiento total será más evidente, acogerá en abril varias jornadas centradas en dicho fenómeno, repletas de actividades para conocer con mayor profundidad en qué consistirá

Damos por hecho que la luna, que el sol y que el resto de cuerpos celestes que mitigan la negrura del firmamento están ahí, ¿no es cierto? Al fin y al cabo, siempre lo han estado. Por eso, hay algo de mágico, de místico, de profundamente cautivador, en un hecho como el eclipse total previsto para el próximo 12 de agosto. Ese día, el astro rey desaparecerá tras el satélite de la Tierra, oscureciendo por completo nuestro planeta y regalando un fenómeno muy pocas veces disfrutado. Y Gijón ya ha sido reconocido como uno de los escenarios privilegiados para disfrutar del mismo. Por ello, y aunque todavía quede medio año hasta el gran momento, la ciudad prepara un amplio programa de actividades para abrir boca, muchas de las cuales se concentrará entre el 24 y el 26 de abril. Su contenido se irá desvelando en próximas semanas.
A grandes rasgos, el programa para esas jornadas incluirá ponencias de expertos de primer nivel, visitas al planetario y jornadas de observación solar. Todo ello, por supuesto, conformará la que es una de las principales líneas de trabajo de la llamada Mesa del Eclipse, creada para preparar la recepción del fenómeno, y de la que forman parte también las áreas municipales de Turismo, Educación y Seguridad Ciudadana, junto con la empresa de festejos Divertia. Eso, por la parte administrativa gijonesa, pues el grueso del peso recae en los órganos especializados: el Instituto de Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias (ICTEA), la Asociación Astronómica ‘Omega’ y el Colegio de Ópticos Optometristas del Principado. De hecho, ese último ente jugará un papel capital, pues sus integrantes están trabajando en crear una red de venta de gafas de protección homologadas, y una estrategia de difusión para el cuidado de la salud ocular ante un hecho, el eclipse, que, no lo olvidemos, no conviene observar directamente sin la debida cobertura ocular.