La ex Miss Asturias y el que fuese asesor del ex ministro José Luis Ábalos no llegan a un acuerdo en la conciliación celebrada ayer en Madrid; él la acusó de mentir para lucrarse económicamente, y ella a él, de haber incurrido en acoso laboral y sexual

No es exagerado aventurar que el ‘caso Koldo‘ -o ‘caso Ávalos‘, dependiendo de sobre cuál de sus protagonistas se ponga el foco- pasará a la historia como uno de los escándalos de corrupción más serios de la democracia española. Sin embargo, mientras prosigue la investigación en torno al alcance, autoría e implicaciones del mismo, este lunes volvía a acaparar portadas una de las actrices del drama: la gijonesa Claudia Montes, ex Miss Asturias mayor de treinta años en 2017, y que mantuvo nexos con el ex ministro de Transporte José Luis Ábalos. Según trascendía ayer, Montes y quien fuese asesor de Ábalos, Koldo García, se querellarán mutuamente por injurias y calumnias, después de que el segundo acto de conciliación, esta vez celebrado en el Juzgado de Primera Instancia Número 45 de Madrid y en el que García debería haberse retractado de sus declaraciones, concluyese sin acuerdo. Así, es muy posible que ambos personajes acaben viéndose las caras en los tribunales, y por partida doble.
La base de la querella de Montes estaría en la afirmación, hecha por el ex asesor de Ávalos, de que mintió deliberadamente sobre la presunta trama corrupta para lucrarse económicamente. Ni qué decir tiene que la gijonesa -convertida, en los últimos tiempos, en una presencia habitual en varios programas de debate televisivos- lo niega categóricamente, calificando las palabras de García de «desprecios» que «carecen de veracidad alguna; no sólo por su falsedad, sino por la evidente intención de dañar la imagen, el prestigio y la dignidad personal». Tal fue el supuesto efecto de las palabras de García, que Montes llegó a exigirle, además de la retractación, una indemnización de 35.000 euros por daño moral. Por su parte, el antaño asesor ministerial cargó contra la asturiana para descartar la existencia de un supuesto acoso laboral y sexual por su parte; en su caso, reclamó a Montes 25.000 euros y disculpas públicas «por el daño y perjuicio sufrido en su imagen, en su honor y en su estimación pública y en su reputación profesional».