El equipo de la capital asturiana anotó el único tanto del encuentro, disputado en el campo de La Llosa, y suma un triunfo tras dos victorias consecutivas de los gijoneses; una rivalidad que, sin embargo, sólo existe sobre el terreno de juego

Venga, que es domingo… Juguemos un poco a la nostalgia, y miremos por un instante a los años de infancia de cada cual. Seguro que, por aquel entonces, el que más y el que menos disputó alguna ‘pachanga’ con los amigos, un ‘partidín’ de algo entre colegas, encuentros amistosos en la primera cancha -o simple explanada mínimamente llana- que hubiese a mano… ¿Y no eran aquellos enfrentamientos entre conocidos y queridos los que más prestaban? Pues, aunque sus protagonistas estén ya mucho más crecidos, eso mismo puede aplicarse a los dos equipos, el de Oviedo y el de Gijón, que este viernes se vieron las caras en el III Derbi de Bomberos de Asturias. Camaradas fuera del terreno de juego, en el campo de La Llosa los rescatadores de los cuerpos de ambas ciudades pasaron a ser rivales temporales, desplegando el mejor fútbol posible… Y finalizando, tras tres partes de veinte minutos cada una, con una victoria de los ‘carbayones’ sobre los gijoneses, gracias al único tanto anotado durante el encuentro. Un triunfo con mejor sabor de boca, toda vez que rompió la racha de dos victorias consecutivas de los de la urbe de Jovellanos, pero que no disimuló el espíritu real de la cita: pasarlo bien, echarse unas risas, gozar del deporte y estrechar unos lazos de hermanamiento que, en la práctica profesional que todos desarrollan, son capaces de salvar vidas.