Pocos días después de confirmarse su expulsión del partido, la que hasta ahora era la única diputada ‘morada’ en el Principado reflexiona sobre lo sucedido, y comparte con miGijón su próximos pasos en la escena política regional

La tierra ha vuelto a abrirse bajo los pies de Podemos Asturias. Inmerso desde hace más de un año en una cruenta guerra civil política entre la facción más afín a la confluencia con Sumar, liderada por Covadonga Tomé Nestal (Luarca, 1970), y el bloque leal a las ahora exministras Ione Belarra e Irene Montero, representado por Rafael Palacios, el pasado 23 de diciembre la dirección del partido daba un golpe de efecto anunciando la expulsión de la fuerza morada de Tomé, su única representante en la Junta General del Principado; de sus ‘primeros espadas’, Laura Tuero y Xune Elipe, y de Jorge Fernández, cuyo reemplazo por Ana Taboada como ‘número cuatro’ en la lista a las autonómicas del pasado mayo agravó las tensiones entre ambos bandos. Una salida combinada con la suspensión de militancia durante nueve meses a otros diecinueve afiliados, el grueso de los leales a Tomé, con las excepciones de Daniel Ripa, Alejandra Lobo, Rubén Rosón y F. F. (quien prefiere mantenerse en el anonimato), pero que no ha cogido por sorpresa a la ahora diputada no adscrita. Si lo ha hecho, en cambio, la elección del momento, a las puertas de un proceso de primarias iniciado este mismo martes, en lo que para Tomé no es sino un intento deliberado de impedir su concurrencia a esos comicios de los que, si los planes del partido no se malogran, saldrá elegida la persona que lo represente en Europa, puesto para el que Montero encabeza las quinielas. De todo ello diserta este martes con miGijón una Covadonga Tomé afectada, sí, pero también serena, convencida de lo necesario del camino recorrido hasta ahora, y decidida a no hacerse a un lado y a continuar su lucha en defensa de los valores de «aquel Podemos fundacional, que parece que se están perdiendo».
Creo que la primera pregunta a formular es inaplazable… ¿Qué ha ocurrido?
Es muy sencillo. Que el 23 de diciembre, por la tarde noche y en vísperas de Nochebuena, nos llegó definitivamente la notificación de expulsión de Podemos Asturies, junto con la suspensión de la militancia a otros diecinueve compañeros…
…, entre los que no se encuentran ni Ripa, ni Lobo, ni F. F., ni tampoco Rosón, todo sea dicho.
Creo que eso se debe únicamente a que se equivocaron. Me parece que ha sido un error de forma. Lo que sí está claro es por qué se produce esta notificación el 23. Ya rayando la psicopatía, en la dirección del partido siempre tienden a hacer este tipo de maniobras en sábados, festivos, prefestivos… Además, hoy se inicia el proceso de primarias en el que, si estamos expulsadas, no podemos participar. Precisamente por eso esta mañana volvía interpelar a la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, y a su secretaria de organización, Lilith Verstrynge, pidiéndoles expresamente que paralizaran esas suspensiones y se permita la participación transparente y democrática.
¿Ve posible que tomen cartas en este asunto?
En el pasado no lo hicieron, pero en este momento hay un periodo de alegaciones de quince días, y durante el mismo entendemos que existe una zona gris, una cierta incertidumbre sobre si podemos presentarnos. Así que seguiremos con nuestra idea de presentar una candidatura alternativa a la que se imponga desde Madrid.
«Se ha conseguido presionar a compañeros hasta el límite de invitarles a que se fueran; se está marchando gente por la forma de actuar de Podemos»
¿Contaba con que se llegase a este extremo?
El nivel de hostilidad desde que cometimos la imprudencia de ganar las primarias es tal, que parece que, de alguna manera, era una noticia esperada. Otra cosa es el manejo de los tiempos, que, en este caso, tiene mucho que ver con el inactivarnos en unas primarias. Todo han sido obstáculos, invisibilización de nuestra candidatura por parte del partido… Todos los palos en las ruedas que se pudieran poner. Por otro lado, en el contexto que nos rodea, no es el único sitio de Asturias donde está pasando. Se ha conseguido presionar a compañeros hasta el límite de invitarles a que se fueran. Por duro que sea decirlo y leerlo, se está marchando gente por la forma de actuar de Podemos.
¿Han tenido comunicación directa de su expulsión?
No. En ningún momento la gestora se dirigió a nosotras para comunicarse de ninguna manera. Nos llegó desde la Comisión de Garantías, y lo poco que sabemos a mayores lo hemos obtenido a través de la prensa.
¿Y a nivel emocional? ¿Cómo lo han encajado en el bloque que capitanea?
Queda, por un lado, tristeza y decepción, pero no por nuestras situaciones personales individuales, sino por ver cómo se desmorona un proyecto en el que pusimos mucho entusiasmo, esfuerzo y ganas. Sientes que te expulsan de la casa que ayudaste a poner en pie. Ahora, de la mano de ello va la energía y el entusiasmo por continuar trabajando. Además, con la misma ideología y las mismas propuestas programáticas, sin apartarnos ni un centímetro de ellas. En las elecciones nos respaldaron por tener un programa y unas propuestas que gustaban, todas encaminadas a seguir mejorando la vida en Asturias, a que la atención a la salud mental sea buena, a que las listas de espera se recorten, a que la vivienda sea asequible para todos, a potenciar la empleabilidad, a aumentar la participación pública en la industria, a apostar por lo ‘verde’… Por todo eso seguiremos peleando. Diría que, en términos emocionales, estamos animados, fuertes y con ganas. El deje de tristeza se supera fácilmente.

Así las cosas, en un sentido práctico, ¿qué se extiende ahora ante ustedes?
Trabajar muchísimo, que es lo que hemos hecho desde que llegamos, y en la misma dirección, que es defender esas propuestas programáticas que nos trajeron hasta aquí. También, claro, colaborar en la estabilidad de un Gobierno progresista en Asturias, que, dentro del contexto nacional que nos rodea, es un lujo tenerlo frente al avance de la derecha y de la extrema derecha. Las personas que votaron a nuestra candiatura es lo que esperan de nosotras.
Sí, pero es muy posible que, más pronto que tarde, comiencen las peticiones desde Podemos para que devuelva su acta de diputada… ¿Piensa continuar de todos modos?
Aprovecho para anunciarles que eso no va a ocurrir, y que el acta no es ni de Covadonga Tomé, ni de Podemos, sino de las personas que avalaron una candidatura para tener una representación. A esas personas pertenece el acta, no a una gestora, a la dirección estatal o a unas siglas.
¿Y en 2027? Cierto es que la legislatura acaba de comenzar pero, si esas alegaciones no revierten el escenario actual, ¿se la verá de nuevo en la escena política asturiana?
Esa pregunta, en este momento, no tiene respuesta, pero vamos a continuar trabajando, y sí tenemos un respaldo detrás. Que no contemos con la estructura de un partido no significa que no haya un grupo cohesionado de personas que han venido a las reuniones, aportado ideas, ayudado a tomar decisiones sobre los presupuestos… No actuamos de manera independiente, como un grupúsculo, y ese respaldo es obvio, de más del 60% de los que nos auparon frente a Alba González en las primarias, y de las personas que votaron en mayo a nuestra candidatura. Sobre presentarse en 2027, falta tanto tiempo… Lo que sí es claro es que nos vamos a esforzar en hacer crecer ese proyecto, con unas propuestas programáticas claras y una forma de hacer política desde el consenso y la cordialidad, con valentía e intención de transformar, que puede tener el nombre que le toque de aquí a 2027.
Por el momento, si echa la vista atrás, ¿se arrepiente de alguna de las decisiones que tomó en estos meses?
Evidentemente, siempre hay cosas mejorables, pero de las serias… Se ha hablado mucho de mi defensa de mantener a Jorge Fernández en la lista. Es una excelente opción, por eso era el ‘número cuatro’, y fue completamente injusto que no le permitieran ocupar ese, incrustando en su lugar a Ana Taboada, que no aportó absolutamente nada. También sobre el encierro en la sede de Gijón. ¿Debimos hacerlo o no? Mi respuesta es siempre la misma: si no lo hubiéramos hecho, muy probablemente no estaríamos aquí ninguna de nosotras, porque se habría inscrito otra lista completamente diferente. ¿Fue la mejor opción posible? Entiendo que sí, porque por la vía del diálogo y del consenso con la dirección estatal, o interina aquí, no había dejado más opciones. ¿Nos gustó tener que hacerlo? No, todos preferíamos haber estado en nuestras casas. Pero, a veces, hay que escenificar situaciones para conseguir un objetivo. Y eso fue lo que hicimos.
«(Rafael) Palacios es, de alguna manera, destructivo para las fuerzas políticas por las que transita. Hizo mucho daño en Langreo, y lo ha hecho en Podemos Asturias, con su soberbia y su hostilidad»
Desde que se diese a conocer la expulsión hay quienes han puesto sobre la mesa la posibilidad de que esto marque el principio de la descomposición de Podemos como partido. ¿Lo cree factible?
Es difícil hacer un vaticinio. En política, como en la vida, las cosas son cambiantes. No obstante, lo dudo. Lo que creo es que hay una hoja de ruta diseñada por personas con una inteligencia política demostrada, y perseguirán unos objetivos. Lo que me apena es que se alejen de una forma de hacer política y de unas propuestas que representan el Podemos original, y que son las que aquí queremos preservar. Van más a preservar egos que a proteger un proyecto. Ahora, hablar de fines o hundimientos me parece que es prematuro.
¿Leo en sus palabras, quizá, una velada referencia a Sumar? ¿Cree que todo lo ocurrido en torno a la plataforma de Yolanda Díaz, de algún modo, ha influido en lo sucedido en Asturias?
Probablemente. Precisamente a eso me refiero cuando digo que se dan pasos más encaminados a reforzar figuras concretas, que a apuntalar una propuesta política. Además, con la peculiaridad de que la participación y la democracia en Podemos, que eran sus señas de identidad y que siempre reclamamos, en este caso se utilizaron de forma curiosa… Para entrar en Sumar se consulto a la militancia, pero para dar el paso de salir, no; se hizo de forma unilateral por parte de los cinco diputados que estaban ahí. Eso es, cuando menos, llamativo, y algo incoherente, y llama la atención. Entiendo que está dentro de la hoja de ruta diseñada para llegar a las europeas en unas condiciones determinadas, y para que la lista la encabece una persona concreta. No sé si darán la oportunidad de presentarse a cualquiera; entiendo que a nosotros, no. Y eso que valorábamos presentarnos las primarias no sólo en Asturias, sino a nivel estatal.
Todo indica que tras los sucesos más recientes se halla la mano de Rafael Palacios. ¿Qué le diría?
Le diría que, si bien es verdad que ha conseguido su objetivo, debería hacer una reflexión seria sobre lo que eso significa, y es haber lesionado gravemente una apuesta política en Asturias que representaba a muchas personas que hoy se siente defraudadas y, de alguna manera, alejadas. Y no es la primera vez en su vida política que ocurre esto. La trayectoria en el Bloque y otras fuerzas fue similar. Es, de alguna manera, destructivo para las fuerzas políticas por las que transita. Hizo mucho daño en Langreo, su concejo, en donde impidió que saliera adelante una coalición entre IU y Podemos que previamente funcionó bien; también en Podemos Asturias, con unos modos soberbios y hostiles que se alejan muchísimo de entender la política y la vida. Y entiendo que él también me enviará mensajes para reflexionar pero, en este caso, la que contesta soy yo.