La Consejería llega a un principio de acuerdo con la propietaria Unicaja para trasladar estos bienes de la colección de la antigua Caja de Ahorros de Asturias declarada BIC, sin detallar dónde se almacenarán ni si serán expuestos de manera permanente a la ciudadanía

La Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte han llegado a un principio de acuerdo con Unicaja para ceder las obras de arte de la antigua Caja de Ahorros que estaban en su poder. La cesión conlleva el regreso de todos los bienes artísticos que se encontraban fuera del Principado de Asturias. La mayoría, casi 200, se encuentran en el almacén La Torre de Cuenca y otras pocas en Madrid y Barcelona, como adelantó este periódico.
Un día después de iniciar la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) de la colección, ambas partes han firmado un “acuerdo de intenciones” entre la consejera Vanessa Gutiérrez y el director general de Personas, Organización y Legal de Unicaja, Juan Medina. “De este modo se avanzará en el proceso de protección de la colección artística, actualmente en manos de la entidad bancaria, y en la que podrán incluirse obras de autores vivos”, aseguran desde la Consejería de Cultura.
Gutiérrez ha señalado, además, que la recuperación de los bienes podrá ser disfrutada por el conjunto de la ciudadanía. En este primer paso de intenciones no se han concretado los detalles del deposito de la colección en Asturias y de su cesión temporal al Principado. La dispersión de la colección es considerable y la Consejería de Cultura no ha determinado si las reunirá todas en un almacén o si formarán parte de una colección expuesta al público en algún edificio propiedad del Principado.
Además de las casi 200 obras de arte fuera de Asturias, aquí hay 331 ubicadas en los almacenes del Palacio Revillagigedo. En la Plaza de la Escandalera hay 120 bienes, pero hay otras tantas diseminadas por oficinas bancarias en Arriondas o Tapa de Casariego, el centro de pensionistas de Sama de Langreo o la Finca de las Huelgas en Villamayor, que tiene más de una decena.
La Consejería había reclamado a los propietarios de la colección, en mayo de 2017 y en enero de 2021, el inventario que nunca entregó hasta el 15 de abril de 2024, durante la elaboración del expediente para su declaración BIC. Unicaja ni siquiera tenía fotografiadas las obras de esta extensa y heterogénea reunión de obras de arte, por lo que la Consejería concedió a los responsables de la entidad bancaria dos meses más. Alegaban que para la preparación de la documentación fotográfica requerida sería preciso “realizar un laborioso trabajo de recopilación y documentación, que exigirá además que el personal de Unicaja encargado de la documentación se desplace a las distintas ubicaciones en las que se encuentran las obras”.
Con la documentación en regla, se vierte algo de luz sobre una colección única en Asturias por las dimensiones y el misterio en el que se había convertido: “Es uno de los conjuntos de arte asturiano contemporáneo de titularidad privada más relevante existente en el Principado, tanto por su número como por su variedad, ya que abarca un amplio espectro cronológico y estilístico de la producción artística asturiana”, concluyó en el verano de 2024 la Real Academia de la Historia (RAH), en un informe reclamado por la Consejería.
La otra parte de la colección la forman los bienes propiedad de la Fundación Cajastur, cuyo presidente en 1996 aseguró que sumaban “más de 3.000” obras de arte. La Consejería de Cultura ha declarado BIC la mitad de este extraordinario conjunto que nunca había sido inventariado y del que se desconoce dónde está la mitad que falta.