Igualdad, conciliación y formación: el modelo que sostiene el crecimiento de la firma

Llana Consultores cumple 50 años y lo hace en uno de sus mejores momentos. La firma gijonesa, fundada en 1975, acaba de recibir el Premio a la Trayectoria Empresarial en los Premios Gijón Impulsa 2025, un reconocimiento que pone en valor su evolución, su capacidad de adaptación y su contribución al tejido económico local. Su CEO, Pilar Martínez Antuña, resume esta trayectoria como “la suma de decisiones valientes, trabajo constante y una evolución coherente con los cambios del entorno económico”.
Para la directiva, los valores fundacionales siguen siendo la clave del éxito: “Desde el principio se establecieron unos valores que han perdurado: profesionalidad, confianza y servicio cercano a las empresas asturianas”. Pero subraya que la consolidación de la compañía ha sido fruto también de varios hitos que marcaron su rumbo. Entre ellos destaca la diversificación de los años 90, cuando incorporaron áreas como el corporate, la auditoría o la planificación financiera: “Ese paso nos convirtió en una firma integral y nos permitió acompañar a empresas cada vez más complejas”.
En los años 2000, Llana Consultores se afianzó como asesora de grandes grupos regionales y nacionales. Y la década de 2010 supuso un punto de inflexión: “Apostamos decididamente por la innovación, la tecnología y la renovación interna, garantizando un relevo generacional sólido y una cultura corporativa moderna”. Más recientemente, la apertura de una sede en Madrid y la expansión internacional a través de alianzas globales han sido “un salto decisivo” que refuerza su proyección.
Una de las claves del reconocimiento del jurado ha sido su capacidad de adaptación. Para Martínez Antuña, el mayor reto de transformación ha sido “mantener la esencia de una firma local mientras evolucionábamos hacia una consultora moderna, multidisciplinar y con proyección nacional e internacional”. Superarlo ha requerido anticipación y valentía. “Adaptarnos a los cambios normativos, tecnológicos y organizativos ha exigido transformar nuestros modelos de trabajo sin perder la cercanía que nos caracteriza”, señala.
El camino para lograrlo se ha apoyado en tres herramientas fundamentales: “En primer lugar, una apuesta firme por la formación continua; en segundo, la incorporación progresiva de talento joven y especializado; y en tercer lugar, una estructura organizativa flexible”. Gracias a este enfoque, la compañía pudo “navegar ciclos económicos muy distintos —crisis, recuperación, globalización, digitalización— y salir reforzados en cada uno de ellos”.
La digitalización es hoy uno de los pilares de su funcionamiento. “La digitalización ha transformado completamente nuestra manera de trabajar y de acompañar a nuestros clientes”, afirma la CEO. La implantación de sistemas automatizados en la gestión fiscal, contable, laboral y de auditoría ha sido decisiva. Y la empresa ya trabaja en inteligencia artificial, analítica avanzada y modelos predictivos “que nos permiten ofrecer diagnósticos más precisos, anticipar riesgos y diseñar estrategias financieras con mayor claridad”.
Otro aspecto destacado del premio ha sido su compromiso con la igualdad. “Nuestro compromiso no es coyuntural: forma parte de nuestra identidad”, subraya Martínez Antuña, quien recuerda que la firma cuenta con una CEO mujer desde 2017. La política de igualdad incluye procesos de selección paritarios, promoción basada en el mérito y un entorno “libre de brechas que limiten el desarrollo profesional”. A esto se suma un modelo de conciliación pionero, con jornada continua por la mañana y flexibilidad horaria.
Llana Consultores mantiene una plantilla de cerca de 40 profesionales altamente especializados, con programas de formación y un modelo propio de promoción interna y participación en el capital, que “premia la trayectoria y el compromiso”.
Con medio siglo de historia, la compañía sigue profundamente ligada a Gijón. “Hemos acompañado a pymes, negocios familiares y grupos industriales en decisiones decisivas”, recuerda. Y de cara al futuro, el objetivo es inequívoco: “Seguir siendo un motor de competitividad para Asturias… Queremos que el éxito de Llana sea también el éxito de las empresas gijonesas”.