El derribo de un edificio protegido la calle del Instituto 11 reabre el debate sobre el abandono como estrategia urbanística

El derribo este martes de un edificio catalogado en Gijón ha reabierto el debate sobre la protección del patrimonio arquitectónico en la ciudad. Se trata del inmueble situado en la calle del Instituto 11, cuya desaparición ha sido denunciada por la asociación Apadrina un Edificio, que cuestiona tanto el modelo de intervención como la falta de conservación preventiva.
El edificio, datado en 1907, figuraba en el catálogo urbanístico municipal con la ficha D151A, lo que implica un cierto grado de protección. No obstante, tal y como recoge dicha ficha, las determinaciones específicas sobre su conservación quedaban supeditadas al Plan Especial de Cimavilla o al propio catálogo urbanístico de Gijón. En la práctica, esto ha permitido una intervención que ha culminado con su derribo total, borrando su presencia del paisaje urbano.
Desde Apadrina un Edificio, el geógrafo David Alonso ha mostrado su preocupación por este tipo de actuaciones, que, si bien se entienden realizadas “con toda la legalidad”, ponen en cuestión el modelo de gestión del patrimonio en la ciudad. “El edificio ha desaparecido del plano de Gijón”, lamenta Alonso, quien considera que este tipo de decisiones deberían invitar a una reflexión más profunda.
Uno de los argumentos habituales en este tipo de intervenciones es la imposibilidad técnica o económica de rehabilitar los inmuebles en su estado original, lo que conduce a su demolición y, en algunos casos, a la posterior reconstrucción de fachadas que imitan la estética original. Sin embargo, desde el colectivo ciudadano se cuestiona si esta práctica constituye realmente una forma válida de preservar el patrimonio.
“Seguramente la reestructuración del edificio conlleva una rehabilitación y una recreación de la fachada, como en otros edificios ha pasado, a semejanza de lo que había”, explica Alonso. Pero añade una duda clave: “¿Es este método la mejor forma de preservar el patrimonio arquitectónico de la ciudad?”. Para la asociación, el continuo derribo de edificios catalogados, seguido de recreaciones más o menos fieles, puede derivar en una pérdida de autenticidad y valor histórico.
El debate no se limita únicamente a este caso concreto. Según denuncia Apadrina un Edificio, existe un problema estructural en la gestión del patrimonio que permite que muchos edificios protegidos lleguen a un estado de abandono avanzado. “Otro debate en paralelo es por qué se da esa situación de numerosos edificios catalogados que se permite que lleguen al grado de abandono y que luego se diga que no se pueden solucionar”, señala Alonso.
Desde el colectivo consideran que esta situación evidencia una falta de vigilancia y mantenimiento por parte de las administraciones competentes, en este caso el Ayuntamiento de Gijón, al que atribuyen la responsabilidad de velar por la conservación del patrimonio arquitectónico. “No entendemos por qué llegamos a ese punto cuando el patrimonio debe estar suficientemente protegido”, insiste el portavoz.
La desaparición de este nuevo inmueble se suma así a otros casos similares que han generado controversia en la ciudad, alimentando una sensación de pérdida progresiva de su identidad arquitectónica. Para asociaciones como Apadrina un Edificio, es necesario abrir un debate público sobre los criterios de intervención, priorizando la conservación frente a la sustitución.