Los brigadistas reconocen «pequeños avances» en sus negociaciones con HUNOSA y la SEPI, pero advierten de que aún no se ha convocado la demandada reunión para abordar el problema de sus condiciones laborales

Los miembros de la Brigada de Salvamento Minero afrontan una semana clave en lo relativo a los contactos sobre sus condiciones laborales. El plazo para renunciar en bloque si no llegan a un acuerdo termina este sábado, día 31 de enero. Y, por ahora, no parece que se avecine un cambio radical de la situación… Según han explicado los propios brigadistas, hasta el momento se han producido «pequeños avances» entre las partes, pero aún esperan que se les cite a una reunión final esta semana. Será la última bala en la recámara en el duelo por evitar la desaparición de esta histórica unidad, clave en sucesos como el rescate de Julen Roselló, en la malagueña Totalán; el desastre minero de Pasta de Conchos, en México, o, más recientemente, el accidente de la mina de Cerredo, en Degaña.
Fue en el mes de noviembre cuando los diecinueve integrantes de la Brigada Central de salvamento Minero anunciaron que renunciaban tras acumularse más de 9.000 horas extraordinarias impagadas y años de incumplimientos laborales. Responsabilizaban de la situación a la empresa pública HUNOSA y a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). En un principio dieron un plazo que vencía el 7 de diciembre. Sin embargo, el 5 de diciembre 2025 los sindicatos Comisiones Obreras (CCOO) de HUNOSA, y el SOMA-FITAG-UGT, emitieron una nota de prensa en la que informaron que la dirección de la empresa pública HUNOSA retomaba el diálogo social y se negociaba una salida consensuada a la situación actual de la Brigada de Salvamento Minero, en cuanto a las horas que se les adeuda.
Explicaban que los brigadistas daban un margen de confianza a una comisión creada por las organizaciones y que decidían prorrogar su el plazo de su renuncia hasta el 31 de enero de 2026. «Esperamos que, tanto HUNOSA y la SEPI, una vez que han recapacitado en cuanto a su posición de ninguneo a aquellos que tienen la capacidad para alcanzar acuerdos, también hagan lo mismo para poder cerrar este desafortunado conflicto del que ya veníamos advirtiendo y que ha provocado una contestación sindical, política y social como hacía tiempo que no se veía en Asturias y concretamente en las comarcas mineras», señalaban a comienzos de diciembre desde CCOO y el SOMA.