Los detenidos, dos hombres y dos mujeres, usaban el método vishing, haciéndose pasar por empleados de banca, agentes tributarios o policías para obtener datos bancarios; las extracciones de dinero las hacían desde un cajero de El Llano

En esa jungla que es el mundo del crimen hay, felizmente, momento en que el ‘cazador’ se convierte en la ansiada ‘presa’ a manos de las autoridades. Un curioso y deseable cambio de roles que, en esta ocasión, ha tenido por escenario Gijón. Allí, en la mayor ciudad de Asturias, agentes de la Policía Nacional han desmantelado cierto grupo criminal especializado en la práctica del vishing, o suplantación de identidad para, por teléfono, obtener los datos bancarios de sus víctimas y sustraer su dinero. Por ahora, hay cuatro personas detenidas, dos hombres y dos mujeres, con edades comprendidas entre los 25 y los 46 años. Sobre ellos pesan acusaciones de hasta veinticuatro delitos, perpetrados desde Gijón por toda España, con un botín que superaría a 28.000 euros. No obstante, la investigación sigue abierta, y no se descarta que tanto la cantidad de víctimas como la de dinero estafado aumenten.
Ante todo, conviene arrojar un poco de luz sobre el modus operandi de estos presuntos ‘cacos’. Porque, bajo su glamourosa designación en inglés, el vishing se reduce, ni más, ni menos, que a hacerse pasar por una autoridad competente -un empleado de banca, un agente tributarios, un policía…-, llamar a quien se espera que sea la víctima y, tras crear en ella una sensación de urgencia, miedo o necesidad -diciéndole, por ejemplo, que su cuenta bancaria va a ser bloqueada, o que ha sido víctima de una transacción fraudulenta-, obtener sus datos. Con ellos en su poder, los delincuentes tienen campo libre para hacerse con el dinero del incauto. En el caso de los cuatro arrestados en Gijón, escogieron cierto cajero automático ubicado en el barrio de El Llano para la mayoría de las retiradas de efectivo de sus blancos, siempre por medio de operaciones sin soporte físico.
Los presuntos estafadores fueron detenidos a finales de la pasada semana, y en el domicilio de uno de ellos se encontraron varias tarjetas telefónicas, una tablet, una tarjeta bancaria y justificantes de diversas transferencias bancarias. Con tales pruebas en su haber, los uniformados pusieron a dos de los arrestados a disposición del Juzgado de Guardia, y a los dos restantes, en libertad con cargos. Todos ellos son de origen sudamericano.