La Guardia Civil paralizó el pago de la indemnización, aprobada ya por la compañía aseguradora, después de cinco meses de indagaciones tras levantar sospechas entre los agentes el siniestro, que tuvo lugar en agosto en Valdés, en el alto de Ambasvías

No le salió bien la jugada. Un vecino de Muros del Nalón simuló en verano el despeñamiento de su vehículo en el alto de Ambasvías, en Valdés, y cuando todo estaba encaminado para recibir la indemnización, ya aprobada por la compañía aseguradora, la Guardia Civil paralizó la operación al poner en conocimiento del seguro un intento de fraude de este hombre. Fue la conclusión a la que llegaron los agentes del cuerpo tras cinco meses de investigación después de que el siniestro levantara sospechas entre ellos.
Los hechos sucedieron en la tarde del 1 de agosto. Según la versión del investigado por presunto delito de estafa, cuando al salir de su vehículo en un camino vecinal próximo a Carḷḷangas/Carlangas para comprobar lo que creía un pinchazo, éste acabó despeñándose. La Guardia Civil procedió en ese momento a la instrucción de las primeras diligencias ante las dudas que le generaba el accidente, por lo que se solicitó la colaboración de la Unidad de Investigación de Seguridad Vial (UNIS) del Sector de Tráfico, dando comienzo una investigación que fue asumida inicialmente por el Equipo de Investigación de Siniestros (EIS) de Luarca, y posteriormente por el Grupo de Investigación (GIAT), especializado en este tipo de delitos.
En los cinco meses siguientes se localizaron y tomaron declaración a distintos testigos, se analizó el expediente del siniestro, las declaraciones testificales y los informes del EIS de Luarca, los informes periciales de la entidad aseguradora, así como las imágenes del vehículo y otra documentación de interés, indagación que concluyó a finales del mes de enero con la investigación del propietario y tomador del seguro del automóvil siniestrado. Su intención sería la obtención de una indemnización económica en concepto de pérdida total del automóvil que, sumando el abono de los gastos derivados de la intervención de los servicios de bomberos y de distintas actuaciones periciales, elevaría el fraude, que no llegó a materializarse, a los 14.425 euros. Las diligencias instruidas al efecto se remitieron al Tribunal de Instancia de Luarca-Sección de Instrucción.