
Ni la lluvia, ni el paso del tiempo, ni la exigencia de un público entregado pudieron con el retorno a los escenarios de una de las bandas más influyentes del punk británico. La noche del 20 de julio, en el corazón del festival Tsunami Xixón, el trío original de los Sex Pistols —Steve Jones, Glen Matlock y Paul Cook— demostró que la furia de los años 70 sigue muy viva. A ellos se sumó Frank Carter, cuya energía sobrepasó cualquier expectativa.
Bajo un aguacero que amenazaba con empañar la velada, Carter lideró la rebelión: bajó al foso, saltó las barreras y, sin pensárselo, organizó un gigantesco ‘mosh pit’ que transformó el recinto de los Hermanos Castro en una olla a presión. Su grito de guerra fue claro: «La lluvia no nos va a parar». Y, contra todo pronóstico, no lo hizo. Cuando el grupo atacó con ‘Silly Thing’, el cielo dio una tregua y el chaparrón se detuvo por completo.
El concierto fue un homenaje al legado de la banda y a los seguidores que los acompañaron durante décadas. Con el batería Paul Cook celebrando su 70º cumpleaños, el público no dudó en entonar un masivo ‘Happy birthday’ que convirtió el recinto en un coro punk improvisado.
‘God save the Queen’, ‘Liar’, ‘Problems’ o ‘No feelings’ retumbaron con fuerza, acompañadas de una gigantesca pantalla que alternaba imágenes históricas y recuerdos de juventud de los miembros del grupo. Frank Carter, desde el escenario, no solo se desvivió en lo vocal, sino que además se encargó de presentar a sus compañeros como auténticas leyendas.
El broche final lo pusieron con ‘My way’ y ‘Anarchy in the UK’, antes de dejar paso a la última descarga de la noche, ya en el escenario secundario. Tsunami Xixón cerró su edición más vibrante con una actuación que quedará en la memoria colectiva. El punk no ha muerto. Solo estaba esperando su momento.