La voluntad de la SAREB de firmar contratos asequibles con parte de los vecinos ilumina un proceso largo y amargo, en el que la amenaza de desahucio ha llegado a ser muy real; el objetivo para 2026 es extender dichos contratos a todos los habitantes

¿Cómo era aquella frase, inmortalizada en un buen puñado de películas del Hollywood clásico? Ah, sí… «A veces… Sólo a veces… Ganas». Quizá no tanto como se esperaba en un principio, ni lo suficiente como para dar carpetazo a una determinada situación delicada, pero algo se gana. Así podría resumirse la forma en que el ‘bloque en lucha’ en que se ha convertido el número tres de la calle Río Piloña, en Contrueces, encara el inminente fin de 2025. Un largo y tenso annus horribilis, marcado por el tira y afloja constante con la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB) para evitar el desahucio de parte de sus inquilinos, pero parcialmente endulzado por la última buena nueva conocida: la voluntad de esa misma SAREB de firmar contratos asequibles con aquellos vecinos a los que se les proponía la tan polémica subrogación, descartada de todo punto por los afectados. Y lo de ‘dulce’ no es una exageración… Con esa suerte de paso atrás, los habitantes del edificio empiezan a acariciar un posible final feliz a su problema, aunque sin poder olvidar los malos momentos vividos, ni tampoco negar que aún queda un duro combate por delante.
«Emocionalmente, seguimos en un momento peliagudo; más aun en estas fechas, en las que se hace retrospectiva para ver el recorrido del año«, apunta Pepo González, quien, pese a su juventud, ha abanderado la lucha durante todos estos meses, erigiéndose como portavoz vecinal. Pero, aunque se han hecho esperar, y han requerido una vasta alianza de distintos agentes -presión ciudadana, la mediación de Viviendas del Principado (VIPASA), el apoyo del Gobierno asturiano…-, las noticias favorables han empezado a fluir. «El proceso parece ya encauzado«, afirma González, consciente del altísimo valor de ese avance a la vista de que, «durante este año, según hemos ido luchando, la compañía ha acabando reconociendo a todos como inquilinos, y eso que partíamos de un punto en el que la totalidad del bloque iba a ser desahuciada…«. Y en el bloque nadie pierde el tiempo. Aunque sean jornadas de fiesta y celebración, sus habitantes están enfrascados en recopilar y enviar a la SAREB, arbitraje de VIPASA mediante, toda la documentación necesaria para que la totalidad del inmueble pueda acogerse a esos contratos asequibles. Ese es, pues, el gran objetivo de González y los suyos para 2026… Y es ahí donde reside el próximo pulso: convencer a la Sociedad de que se avenga a ello.
Y… ¿Qué es lo que contemplan dichos pliegos? Para explicarlo con precisión y, a la vez, con sencillez se puede establecer un paralelismo con los contratos sociales, más conocidos por el grueso de la ciudadanía. Como estos últimos, los asequibles tienen una duración inicial de siete años, con la posibilidad de prorrogarlos, sin que los alquileres estén sujetos a un precio de mercado. Muy al contrario, es condición obligada que el pago hecho por los inquilinos no suponga una tasa de esfuerzo superior al 30% de los ingresos de la unidad familiar. Claro, que los solicitantes deben acreditar que reúnen las condiciones adecuadas para beneficiarse de ese formato… Para ello, es preciso remitir un informe de deuda con la Seguridad Social y la Agencia Tributaria, un título anterior -en este caso, los contratos con la constructora, que no con la SAREB, pues no existen-, y el certificado de titularidad del Registro de la Propiedad, para probar que el solicitante del alquiler no tiene alternativa habitacional. Por último, se han de aportar las declaraciones del IRPF de los dos últimos ejercicios, a fin de demostrar que la unidad familiar tiene una renta máxima de 7,5 el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) y una tasa de esfuerzo para el pago del alquiler no superior al 30%; el padrón y una serie de facturas de los suministros que acrediten que se vive donde se solicita.