Un mes después del asalto, frustrado y que acabó que el arresto de uno de los tres implicados, la Policía Nacional ha detenido a sus compinches, que el día de autos huyeron por calles distintas para evitar a sus perseguidores

Si sacamos de la ecuación las celebraciones propias del cambio de año, fue el gran hecho de la última semana del pasado diciembre en Gijón. El 29 de ese mes, un soleado y esperanzador lunes, tres individuos trataron de entrar por la fuerza en un domicilio de la avenida de la Costa, aparentemente con la intención de perpetrar un robo. Los ocupantes de la vivienda, lejos de arredrarse, les hicieron frente, poniéndolos en fugo y persiguiéndoles, en una escena a la que, ya en la vía pública, se sumó un agente de la Policía Local fuera de servicio. Minutos después uno de los asaltantes, de 45 años, era detenido en la calle Príncipe, pero sus dos compinches lograban escapar… Hasta ahora. Y es que la Policía Nacional ha confirmado la detención este miércoles de los fugados, de 20 y 43 años, cuyo paradero se desconocía. Ese mismo día el Juzgado de Guardia decretó su ingreso en prisión provisional.
El suceso, muy comentado ese mismo día y durante las jornadas inmediatamente posteriores, dejó para el recuerdo una escena digna de una película policiaca. Los ‘cacos’, perseguidos a corta distancia por los ocupantes del inmueble -que sufrieron lesiones de diversa consideración- y por el mencionado agente, entraron en la calle Doctor Bellmunt desde la avenida de la Costa y alcanzaron el cruce con Príncipe. Allí, los asaltantes se dispersaron; uno se perdió en dirección al cercano parque Zarracina, otro continuó Doctor Bellmunt arriba y el tercero, el que fue arrestado, trató de ganar el extremo opuesto de Príncipe, cortado por la calle Cabrales. El que los inquilinos del piso y el policía lo acorralasen en un garaje, primero, y lo redujesen y detuviesen, después, frustró esa intención. En un primer momento se creyó que portaba un arma de fuego, pero ese bulo fue pronto descartado.