Los vecinos del lugar y la Coordinadora Ecologista denuncian el hecho a la Policía Local y a la Guardia Civil; «el hierro en el aire entra en la sangre y los pulmones, agrava el asma, reduce la función pulmonar y aumenta el riesgo de infartos», advierten

La buena noticia industrial de los últimos días ha ido acompañada de malas nuevas en términos medioambientales. Una semana después de que, tras meses parado y necesitado de reparaciones, el horno alto ‘B’ de ArcelorMittal, ubicado en Veriña, fuese encendido con éxito de una vez por todas, y produjese su primera colada, los efectos de dicho ‘triunfo’ han comenzado a hacerse patentes en la Zona Oeste de Gijón. Especialmente, en Jove, a cuyas calles han regresado las partículas metálicas expulsadas por las exhaustaciones del horno, ensuciando espacios públicos y viviendas, y reactivando el riesgo para la salud humana. Tanto es así, que la Asociación Vecinal ‘Santa Cruz’ de Jove y la Coordinadora Ecologista de Asturias han denunciado el hecho a la Policía Local, y al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, cuyos agentes ya han tomado muestras de tales emanaciones, para evaluar su grado de perjuicio. Los autores de la denuncia son claros: más allá de la estética, se trata de un elemento «peligroso».
«El material, al estar formado por partículas extremadamente finas, penetra profundamente en los pulmones y pueden ingresar al torrente sanguíneo», detallan los responsables de la Coordinadora, abanderados de una causa que sigue sumando apoyos entre los habitantes de las áreas afectadas. A partir de ahí, el catálogo de afecciones es amplio, y nada tranquilizador. Una vez dentro del organismo, «el hierro en el aire actúa como un potente irritante que agrava el asma, reduce la función pulmonar y aumenta el riesgo de infartos», efectos todos que pueden degenerar en «impactos severos sobre la salud humana, el desarrollo neurológico infantil y los ecosistemas». Todo ello, insisten, ante la ya habitual «inacción» de las Administraciones, especialmente del Principado. «En la actualidad, la cantidad y calidad de los estudios que demuestran cómo afecta la contaminación ambiental a la salud de las personas, al desarrollo de las funciones cognitivas en menores de ocho años, y a la calidad de vida de una población, no pueden ser obviados por una clase dirigente que no adopta las medidas necesarias poniendo así en peligro a la población», claman en la Coordinadora, que tachan esa falta de soluciones, y la carencia de un protocolo bien definido y adaptado a la realidad actual, de «injustificable».