Diego Barrul, directivo de la empresa Gitano Barrul y miembro de dicha etnia, pide disculpas por el «malentendido», descarta que la promotora Nalocasa haya tenido nada que ver, y aclara que el texto «se imprimió incompleto y malinterpretado»

En momentos de incertidumbre, cuando no se sepa qué explicación dar a un determinado hecho, da buen resultado acogerse a la conocida teoría de la ‘navaja de Ockham’ y recordar que, como la misma afirma, «la explicación más simple suele ser la más probable»… Y la explicación más simple suele ser que alguien ha metido la pata. Eso es lo que, al parecer, ha sucedido en lo concerniente al polémico cartel colocado ayer domingo en Nuevo Gijón, y que advertía de que la construcción de cuatro bloques de viviendas que el Grupo Nalocasa lleva a cabo entre las calles Monsacro y Peña Mea es una «Obra vigilada por gitanos«. Con medio barrio indignado por lo que se ha interpretado como un señalamiento racista, y la Fundación Secretariado Gitano (FSG) alertando de la existencia de un posible delito de odio, Diego Barrul, directivo de la empresa de control de accesos Gitano Barrul y autor del letrero, ha salido al paso de la tempestad para tratar de aclarar las cosas. Y la explicación es mucho más simple de lo que podría imaginarse: un error de imprenta.
«Ha sido un fallo, nada más; en nuestros carteles siempre ponemos el nombre de nuestra empresa, pero se ve, esta vez, lo imprimieron mal, y el chaval que lo colocó no se dio cuenta«, explica Barrul, desconcertado y preocupado por la virulencia de los hechos acaecidos en las últimas horas. Él mismo, relata con orgullo, es «gitano, y a mucha honra; por eso puse ese nombre a la compañía, al estilo de la marca Gipsy Kings. Para que se vincule con un trabajo honrado, y no con los estereotipos que aún existen«. Con varios empleados contratados, el negocio, todavía joven, suele prestar servicios de vigilancia y de conserjería, y su personal está presente en diversas obras por todo Gijón. Dicho de otro modo, zanja, «aquí no hay absolutamente nada de racismo; todo lo contrario. Estamos orgullosos de lo que somos y del trabajo que realizamos, y queremos seguir así«. Como paso inicial, el cartel de la discordia ya ha sido retirado y reemplazado por uno correcto; aun así, Barrul insiste en «disculparme por este malentendido; no era la intención«.