El Gobierno local defiende que la circular se limita al personal de atención al público, niega una prohibición generalizada y acusa al CSIF de generar una polémica basada en «medias verdades»

El Gobierno de Mieres ha salido al paso de las críticas del sindicato CSIF tras la polémica generada por una circular interna que establece recomendaciones de conducta para el personal municipal de atención al público. El Ejecutivo local sostiene que las medidas responden a quejas vecinales y que su objetivo es mejorar la calidad del servicio que se presta a la ciudadanía. Desde el Ayuntamiento se recuerda que la circular no afecta a toda la plantilla municipal, sino únicamente a los trabajadores y trabajadoras que desempeñan funciones de atención directa al público, tanto de carácter técnico como administrativo. Según el Gobierno local, se trata de un documento «ponderado, justificado y absolutamente razonable», orientado a garantizar una atención adecuada a los vecinos y vecinas que acuden a los servicios municipales.
El Ejecutivo municipal rechaza además que se trate de una decisión improvisada. Explica que las recomendaciones se emiten tras haberse recibido y comprobado quejas de ciudadanos relacionadas con la atención recibida en algunos servicios. Estos hechos, señalan, motivaron la elaboración de la circular, cuyo propósito es reforzar la calidad del servicio y la imagen del Ayuntamiento. Entre las recomendaciones incluidas figuran la limitación del uso del teléfono móvil y de la música en los puestos de atención al público. Desde el Gobierno de Mieres consideran que se trata de pautas de «puro sentido común», al entender que los trabajadores que atienden presencialmente a los vecinos deben centrar su atención en las demandas y consultas que se les plantean. En este sentido, recalcan que no es razonable que la atención se vea interferida por el uso de auriculares o por una atención constante al móvil.
El Ayuntamiento lamenta la respuesta del CSIF, al que acusa de alimentar una polémica innecesaria y de ofrecer una versión incompleta de los hechos. A juicio del Gobierno local, el sindicato estaría «generando confusión» al presentar las recomendaciones como una prohibición generalizada y como una medida dirigida a toda la plantilla, algo que el consistorio niega de forma tajante. El Ejecutivo municipal también pone en valor el trabajo de la mayoría del personal del Ayuntamiento, destacando que su comportamiento profesional es, en términos generales, «impecable». No obstante, reconoce que existen casos puntuales que deben corregirse, lo que justificaría la emisión de este tipo de circulares internas.