Agricultores y ganaderos de toda España, también de Asturias, colapsan el entorno del Ministerio de Agricultura contra Mercosur y una PAC que consideran injusta

Antes de las 12.00 horas de este miércoles, los primeros tractores llegados desde distintos puntos del país comenzaban a entrar en Madrid. Hoy el campo toma la capital. Agricultores y ganaderos han salido a la calle para defender su futuro y visibilizar una posición firme contra el acuerdo con Mercosur, contra una Política Agraria Común que consideran injusta y en defensa de precios justos amparados por la Ley de la Cadena. Fuentes de la Delegación del Gobierno en Madrid cifran en 367 los tractores que participan en las cinco columnas y 56 los autobuses que han llegado a la capital para secundar esta protesta. Cerca de Colón, ya cientos de tractores hacen a esta hora sonar sus bocinas como señal de protesta, donde se concentran unos 2.500 manifestantes para participar en la protesta, según datos del departamento que dirige Francisco Martín. La movilización, convocada por la plataforma agraria Unión de Uniones, cuenta con el respaldo en Asturias de USAGA (representante regional de la organización) y de URA.
La protesta no ha estado exenta de dificultades. Desde Madrid, Anastasio Yébenes ha alzado la voz ante las trabas que, denuncia, se están poniendo para facilitar la entrada de los tractores en la ciudad. “Es necesario que lleguen a tiempo. Ya estamos como la otra vez, poniendo pegas. Pedimos utilizar autovías para llegar rápido, con un simple carril habríamos estado aquí en la mitad de tiempo, sin poner en peligro a nadie. Si ocurre alguna desgracia, no será culpa del tractorista, sino de quienes nos obligan a atravesar poblaciones”, ha manifestado, visiblemente molesto por la gestión de los accesos.

La movilización tiene dos ejes centrales. Así lo ha explicado Luis Cortés, coordinador estatal de Unión de Uniones, en declaraciones a El Campo de Asturias: “Tenemos previsto reunir más de 500 tractores y unos 8.000 manifestantes. Protestamos principalmente por dos motivos: Mercosur y la reforma de la PAC”. Sobre el acuerdo comercial con los países sudamericanos, Cortés ha sido tajante: “Queremos ser agricultores y ganaderos de primera en nuestra propia tierra. No puede ser que productores de Brasil, Argentina, Uruguay o Paraguay puedan vender en mejores condiciones que nosotros. Un asturiano no puede hormonar una ternera; un argentino sí, y esa carne puede llegar aquí. No queremos ser agricultores de segunda”.
En cuanto a la reforma de la Política Agraria Común, advierte de que la propuesta de la Comisión Europea supone, a su juicio, un desmantelamiento del modelo comunitario: “Si el dinero se reparte según el criterio de cada país, las regiones más ricas podrán apoyar a su sector, pero las más pobres no tendrán capacidad. Eso no es política agraria comunitaria”. Además, alerta de que si la PAC se debilita, los precios de los alimentos subirán y la calidad podría verse comprometida si prospera Mercosur.
Declaraciones ratificadas por Borja Fernández, coordinador de URA, realizadas al mismo medio: «Es un acuerdo que si entra en vigor va a suponer una competencia desleal en toda regla y desde luego cierres en cadena en toda la cabaña ganadera asturiana. Especial incidencia también en apicultores, en productores de faba y por lo tanto aquí no caben salvaguardias, las salvaguardias si entran en vigor es que ya llegó el daño». El representante asturiano hacía desde Madrid, esta mañana, un llamamiento a todo el campo: «Hay que pelear por revertir esta situación. Como país tenemos que presionar y como sector tenemos que presionar, no nos queda otra. Y vamos ir hasta el final».

La tractorada en Madrid es eco de la vivida el pasado mes de enero en Oviedo, cuando cientos de agricultores y ganaderos colapsaron el centro de la capital asturiana. Aquel día, la ciudad vivió una de las mayores movilizaciones recientes del sector primario: los tractores irrumpieron hasta la plaza de España entre aplausos, petardos y vítores, en una protesta marcada por momentos de tensión y un respaldo político prácticamente unánime al rechazo del acuerdo con Mercosur.
En el centro de la plaza, varios ganaderos prendieron fuego a fardos de paja como gesto simbólico mientras se escuchaba una frase que hoy vuelve a resonar en Madrid: “Así es como arde nuestro futuro”. Entonces, como ahora, el mensaje era claro: el sector no quiere migajas en forma de ayudas, sino precios justos y reglas de juego equitativas.