«Ya está bien que se pueda decir cualquier cosa respecto a la profesionalidad y el honor de los profesionales de la Educación», apuntan desde el centro después de un episodio que «colmó el vaso», «con insultos vertidos hacia una docente del centro» de manera pública y atribución de actos que «carecen de toda veracidad»

La reacción de los padres de un alumno del CEIP San Félix de Candás que dio un ‘Viva Franco’ en el aula, con «comentarios difamatorios e insultos vertidos hacia una docente del claustro, a quien se ha insultado públicamente y se le han atribuido actos, los cuales carecen de total veracidad», ha llevado al claustro del centro a emitir un comunicado dirigido a las familias «para manifestar su firme rechazo» ante esta situación. «Ya está bien que se pueda decir cualquier cosa respecto a la profesionalidad y el honor de los profesionales de la Educación», apuntaron desde la dirección a miGijón. «Siempre se nos pone en duda, llega un momento en el que ya no puedes corregir, no puedes hablar… Aquí lo que se reclama es respeto», añaden.
En concreto se acusa a la docente de «presuntas agresiones físicas (lanzar una mesa y una silla)», situaciones que, afirma el comunicado, «nunca han tenido lugar» y que «no sólo dañan la reputación personal y profesional del profesorado, sino que también atentan contra la convivencia y el clima de respeto que deben imperar en la comunidad educativa». Aunque desde el centro no se quieren dar detalles sobre el origen del episodio que provocó esta reacción unitaria del claustro en defensa de la profesionalidad del cuerpo docente, desde el centro sí confirman que «fue un ‘Viva Franco’ y ni siquiera con la conciencia de quién era Franco».
Acto seguido de la inocente exaltación al caudillo, «la maestra le pregunta si sabe quién es Franco, no lo sabe; si sabe lo que significa ser un dictador, no lo sabe; y simplemente se le explica, pero no a él solo, sino a todos, quién es. Fue una broma entre el grupo, pero ni siquiera con la conciencia, porque es un alumnado muy pequeño». Una cuestión que, afirma, «no hubiera ido a más si no se piden explicaciones y hay esa difamación a la profesionalidad del personal de aquí», porque «estamos en un centro educativo y entendemos que los críos se tienen que equivocar porque es aquí donde se están formando y no pasa nada, se equivocan y se intenta hablar de ello. El crío no recibió castigo ninguno».
Los padres acudieron al centro tres días después, tras lanzar las citadas acusaciones fuera de las paredes del colegio, que se acompañaron con insultos a la maestra como ‘roja de mierda’. «Este centro educa y seguirá educando en los valores democráticos que deben regir la formación de nuestro alumnado tal y como exige la ley. No se permitirá, bajo ningún concepto, apología de dictaduras o cualquier expresión que menoscabe la convivencia y el respeto mutuo», deja claro el claustro en el comunicado, en el que invitan a las familias «a la reflexión y a que, al igual que este equipo docente, pongáis el foco en lo que realmente importa: la educación de vuestras hijas e hijos nuestro alumnado».
No todo vale. Por supuesto, desde los centros educativos no se debe condicionar el pensamiento político. Pero existe la obligación de informar y generar reflexión sobre algo que es indudablemente condenable, como lo es una dictadura. Insisto, no todo vale.
Sigo diciendo que los profesores estan para enseñar. Los niños deben de acudir al centro con la educacion impartida en casa por sus padres/tutores. En este caso y leyendo la respuesta de los padres es evidente «la educación» adquirida en casa
Todo problema tiene solución.
La solución parte por abordar el problema de una forma ordenada.
Ante una duda de los padres sobre algún hecho ocurrido en el colegio, se recomienda solicitar una reunión con el profesorado implicado. Si el resultado de dicha reunión no es satisfactorio, se solicita hablar con el equipo directivo.
Si en cambio, en vez seguir estos pasos, se toman decisiones apoyadas solamente en la visión del alumnado, sin contrastar; y esto lleva al insulto y a la difamación, fuera del centro ante familias ajenas al problema. Claramente estamos ante personas que anteponen su orgullo, que buscan la razón aún a sabiendas de no tenerla. Alejándose de este modo, de una resolución clara y pacífica del problema.
Hasta esto se puede reconducir, siempre y cuando se cambien los modos y la actitud.
¡Ánimo!
Claro, y más trabajo y tensión para la profesora (teniendo que tener esa reunión) porque unos padres, que ya han demostrado el nivel que tienen al difamar, han decidido jugar con la credibilidad y honor de una trabajadora. Expulsión del chiquillo unos días y listo. Si los padres no son tontos….no lo vuelve a hacer más.