El jurista ovetense, en el oficio desde 1990, inicia su segundo mandato confesándose «satisfecho» y «profundamente agradecido» por la confianza, y dedicando un pésame a las familias de los mineros fallecidos en el accidente de Degaña

Sin dudas, sin cuestionamientos, sin una sola opinión contraria… Por total unanimidad. Así es como, este mismo martes, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) confirmaba la reelección de Jesús María Chamorro González como presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA), otorgándole el que será su segundo mandato al frente del máximo órgano judicial de la región. Todo un espaldarazo para este jurista ovetense de sesenta años, que inició su andadura profesional en 1990, y que ayer, tras conocer la decisión, no dudaba en compartir públicamente su «gran satisfacción y sincero agradecimiento a los miembros del Consejo por la confianza depositada«.
En una jornada marcada por la tragedia vivida el lunes en la mina de Cerredo, en Degaña, Chamorro no dudó en manifestar, en nombre de la Sala de Gobierno del Tribunal, de todos los jueces y magistrados asturianos, y en el suyo propio, su «profundo pesar» por el trágico suceso, que segó la vida de cinco personas, y en trasladar su «más sentido pésame a las familias de los fallecidos«, así como sus deseos de «una pronta recuperación» a los cuatro heridos que, en estos momentos, están siendo atendidos en centros hospitalarios de Asturias y León. A partir de ahí, el revalidado presidente del TSJA puso el foco en «la responsabilidad institucional que se pone de nuevo en mis manos», y que es «todo un orgullo», cierto, pero, sobre todo, «un reto, ante el que deseo estar a la altura de las expectativas de lo que supone haber sido reelegido por el CGPJ«.
A modo de despedida, Chamorro ha prometido encarar este segundo periplo como cabeza visible del ente regional «con el mismo esfuerzo y dedicación que estos últimos cinco años, con absoluta lealtad al máximo órgano constitucional de gobierno del Poder Judicial y, como hasta ahora, al servicio de la justicia asturiana y de todos mis compañeros y compañeras, jueces y magistrados que trabajan cada día, como yo, con lealtad a la Corona, cumpliendo y haciendo cumplir la Constitución y el resto del ordenamiento jurídico desde la más absoluta independencia».