Mientras el Ayuntamiento defiende que las subvenciones priorizarán eventos organizados por los barrios sobre aquellos contratados, en los barrios se alega que el texto ni agiliza procesos, ni reduce gastos, y piden una nueva reunión para replantear el modelo

Las esperanzas de que el nuevo año trajese una resolución definitiva de la polémica en torno a la organización de las fiestas patronales en Gijón tendrán que ser, de momento, aparcadas. Según ha trascendido este martes, la nueva instrucción facilitada ayer lunes por el Ayuntamiento a la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV), que representa a los barrios, parroquias y comisiones de festejos no ha gustado a buena parte de los receptores, que valoran algunos aspectos del documento -especialmente en materia de mejora de la comunicación y de redistribución de subvenciones-, pero que critican que no resuelve los dos problemas fundamentales: la complejidad burocrática y el elevado coste. Un descontento al que el Ejecutivo ha reaccionado esta mañana, al término de la Junta de Gobierno Local, alegando que la instrucción en cuestión sí que busca dar mayor seguridad y facilitar la tramitación de las autorizaciones, aparte de primar aquellas fiestas organizadas por los propios vecinos a la hora de recibir las ayudas municipales, en detrimento de celebraciones delegadas a empresas privadas externas.
«Da la sensación de que el texto estaba redactado antes, incluso, de la reunión, ya que no recoge ni un solo punto de los propuestos por nosotros; no lo entendemos«, han difundido desde la FAV en sus redes sociales. Y es que, señalan fuentes de la entidad, el documento presentado por el Consistorio no profundiza en aspectos como el tipo de festejo organizado, estableciendo criterios comunes para actividades que ni requieren el mismo esfuerzo, ni atraen a una cantidad de público comparable. La obligatoriedad de remitir año tras año planes técnicos es otro de los focos de discordia, y una prueba de que el Gobierno no ha apostado por una simplificación real de la burocracia. Y, en cuanto al factor económico, crucial al tratarse de eventos creados con los recursos de las asociaciones vecinales y de festejos -habitualmente magros-, los desembolsos importantes, como la contratación de cierres perimetrales, personal de seguridad y ambulancias, se mantienen. En fin, un total insatisfactorio que en nada responde al documento propuesto por la FAV, que «es producto de un trabajo coordinado, serio y basado en la experiencia«, pero que, entienden, ha sido ignorado. «Hay que hacer un esfuerzo por potenciar y proteger las fiestas tradicionales, pero todo parece ir encaminado a los macro eventos y fiestas, ajenas a la ciudad, pero muy guapas para los turistas«, concluyen.
A la vista de tales críticas, el portavoz municipal, Jesús Martínez Salvador, ha salido al paso esta mañana para tratar de aplacar los ánimos. Partiendo de la base de que el pliego remitido es «solo una propuesta», y que en pocos días se convocará una reunión con la FAV y la Federación de la Zona Rural ‘Les Caseríes’ para debatir los detalles, el edil ha asegurado que el paso dado por el Ayuntamiento supone permanecer «en el camino correcto«. Sobre todo, a la tenor de la elevada complejidad que ha requerido crear esa instrucción, que ha requerido una coordinación entre áreas tan dispares como el Servicio de Bomberos, la Policía Local la Concejalía de Tráfico. «Hemos intentado, de verdad, que cualquier organizador de fiestas coja los documentos que hemos elaborado y, en función del tipo de fiesta que organice, tenga muy claro y muy definido qué tiene que presentar y qué no«, ha asegurado Martínez Salvador. Además, no está exento de ventajas palpables, como la designación de un interlocutor directo entre las entidades vecinales y de festejos y el Consistorio, y la ya anunciada priorización de las celebraciones de cuño propio sobre las contratadas a empresas externas a la hora de distribuir los 148.300 euros reservados para tal fin.