Alejandro Calvo carga contra Óscar Puente por «la inacción del Gobierno» en el deficiente estado de las infraestructuras viarias en el suroccidente, mientras Vox carga contra los «sujetos de otras nacionalidades»

El consejero de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias, Alejandro Calvo, ha sido contundente en la Junta General y ha cargado en repetidas ocasiones contra el Gobierno de España para aclarar la situación de la Autovía del Occidente, a su paso por Casazorrina, en Salas, argayada desde hace cinco años: “Ya está bien”, ha concluido Calvo para hacer evidente su disgusto ante la inacción del Ministerio de Transportes y Movilidad, la cartera de Óscar Puente.
Adrián Pumares, del Grupo Mixto Foro, denunció que en el suroccidente de Asturias se dan notables deficiencias en las comunicaciones, donde no existe ni un kilómetro de red ferroviaria, peores frecuencias de los autobuses públicos y donde solo hay cuatro kilómetros de carreteras de alta capacidad. El diputado cuestionó las promesas sobre los compromisos con las inversiones en las infraestructuras viarias del Gobierno de Adrián Barbón. Un asunto esencial para fijar la población más allá de los centros urbanos.
Alejandro Calvo reconoció que hay “mucho trabajo” por hacer en la red de carreteras, a pesar de que para 2026 hay destinados cerca de cien millones de euros en inversión. “Hay problemas que persisten, no en las competencias del Principado. He sido claro y duro con el avance de la Autovía del Occidente y con la falta de solución, más de cuatro años después, al argayo de Casazorrina, una obra muy compleja. Es una obra de emergencia, ya está bien”, indicó el consejero en referencia al Ministerio de Transportes. Hizo un repaso a las renovaciones de los tramos y de los sistemas de prevención de argayos: “La red autonómica de carreteras del suroccidente ha mejorado y más que tiene que mejorar”.
Para mejorar la salida y entrada al Principado por el suroccidente, a través del eje de La Espina-Ponferrada, como alternativa a Pajares, el consejero asegura que ha reclamado, hasta en dos ocasiones, un instrumento de planificación estatal. Pero tal instrumento “no existe”. “Sé que es muy atractivo que yo critique al Gobierno de España, y lo hago sin ambages en el ámbito de las carreteras, porque no se ha dado una solución. Y sobre todo no se ha generad una expectativa de planificación, que es lo que toca hacer y es lo que hacemos ahora”, ha añadido en sede parlamentaria el consejero, que acusó a Foro de “generar desencanto”.
Sin embargo, la prolongación deseada depende del Gobierno estatal y el desencuentro con la cartera de Óscar Puente no deja de crecer. Calvo mostró su desesperación a Foro: “¿Qué quieren que hagamos?”. “Usted cree que el reaccionar ante la inacción del Gobierno de España también es malo”, concluyó. El volumen de inversión que requiere el eje de La Espina-Ponferrada no es asumible por el Gobierno de España, pero sí entre La Espina y Tineo “y por eso lo vamos a hacer”.
Entonces, sobre el debate del estado de conservación e inversión de las carreteras asturianas, se desplomó el argayo de Vox. La diputada del grupo de ultraderecha, Sara A. Rouco, subió a la tribuna para acusar a la población migrante de un supuesto incremento de la violencia en Asturias, “con escenas aterradoras para los vecinos”. Álvarez Rouco no aportó datos sobre la relación entre la violencia y los inmigrantes, pero dibujó un estado alarma para señalar a los “sujetos de otras nacionalidades”, con expresiones como: “Es más, hasta estamos empezando a tener cierta prevención cuando nos desplazamos a barrios donde hay abundancia de extranjeros”. “La ola de violaciones contra las mujeres cometidas frecuentemente por individuos de otras nacionalidades y culturas son un hecho al que no dan solución ni respuesta”, dijo Álvarez Rouco para acusar a Calvo de “incapacidad para defender a las mujeres”.
La diputada, en una nueva escalada de contradicciones al servicio del discurso de odio, primero acusó al Gobierno del Principado de dar orden para que se oculte la nacionalidad de los delincuentes, porque “rara vez aparece en las publicaciones”. Y en su réplica, desmintiéndose a sí misma, se dedicó a leer algunas noticias en las que se mencionaba la nacionalidad de los delincuentes.
Alejandro Calvo defendió que el Gobierno del Principado de Asturias impulsa políticas que previenen las violencias: “La seguridad no es el resultado del miedo, sino de la justicia social. Las sociedades que reducen desigualdades, que ampliándosela derechos y que garantizan condiciones de vida dignas, son sociedades más cohesionados y, por tanto, más seguras. Por eso las políticas de este Gobierno, fortalecer servicios públicos, proteger el empleo, ampliar derechos, promover la igualdad de oportunidades y la igualdad entre hombres y mujeres no son solo políticas sociales son, en su sentido más profundo, políticas de seguridad”. Alejandro Calvo señaló lo preocupante que es asociar la delincuencia con la migración, porque solo es “una percepción sin datos que ustedes han alimentado”.
No hay un patrón que permita sostener esa asociación, indicó el consejero. No es un debate de interpretaciones, sino sobre prejuicios: “Cuando el prejuicio entra en el debate político, se convierte en algo más grave, que es xenofobia. La seguridad no se fortalece señalando, ni generando sospecha, ni dividiendo a la sociedad, sino construyendo comunidad. No engañando a la ciudadanía”, añadió Calvo. Y para desmontar el prejuicio aclaró que Asturias presenta una tasa de criminalidad de 34 infracciones por cada 1.000 habitantes. En Madrid son 56 infracciones por cada 1.000. “Asturias no es una comunidad insegura”, zanjó.
“Sus ideas son una vergüenza”, dijo Calvo, que acusó a Vox de inocular “su odio y su fascismo”. “Que ustedes estén aquí es un fracaso de la izquierda”, dirimió Calvo.
Luego, el diputado Gonzalo Centeno, de Vox, trató de retomar el debate fundamental para la movilidad y el estado de las carreteras, que su propio partido había boicoteado. Era demasiado tarde para el debate, que puede resumirse en la expresión que empleó para réplica a Calvo: “De fascista a fascista”.