La reforma reconoce el derecho a vivir la pérdida sin la presión del trabajo y mejora la conciliación en momentos críticos

El ministerio de Trabajo y Economía Social ha alcanzado un acuerdo con los sindicatos CCOO y UGT para ampliar de forma significativa los permisos laborales vinculados al fallecimiento de familiares, los cuidados paliativos y los procesos de eutanasia. La reforma supone un avance relevante en el reconocimiento del impacto personal y emocional que atraviesan los trabajadores en situaciones de pérdida y acompañamiento al final de la vida.
La medida más destacada es la ampliación del permiso por fallecimiento hasta diez días hábiles en el caso del cónyuge, la pareja de hecho y los familiares de hasta segundo grado de consanguinidad, un grupo que incluye a padres, hijos, hermanos, abuelos y nietos. Hasta ahora, la normativa contemplaba un periodo sensiblemente inferior, que muchos expertos consideraban insuficiente para afrontar el duelo y las gestiones derivadas del fallecimiento.
Además, el nuevo permiso no tendrá que disfrutarse de forma continuada. Los diez días podrán distribuirse a lo largo de las cuatro semanas posteriores al deceso, permitiendo una mayor adaptación a las necesidades reales de cada trabajador. En cambio, para los fallecimientos por afinidad —como suegros o cuñados— se mantiene el régimen actualmente vigente.
Para Adrián Rivas, letrado asturiano en Servanda Abogados, el acuerdo supone “un paso importante hacia una legislación laboral más humana y alineada con la realidad social”. A su juicio, “el duelo no es un proceso inmediato ni homogéneo, y la posibilidad de repartir los días de permiso reconoce que las personas no afrontan la pérdida todas de la misma manera”.
Rivas subraya también la relevancia jurídica del cambio: “Desde el punto de vista legal, se refuerza la seguridad del trabajador, evitando interpretaciones restrictivas por parte de las empresas y reduciendo la conflictividad laboral en un momento especialmente delicado”.
El pacto alcanzado entre el Gobierno y los agentes sociales incluye asimismo mejoras en los permisos relacionados con los cuidados paliativos y con el acompañamiento a personas que optan por la eutanasia, ampliando los supuestos protegidos y reforzando el derecho a la conciliación en situaciones de extrema vulnerabilidad. “El mensaje es claro”, añade el abogado asturiano. “El legislador empieza a entender que el tiempo de cuidados y de despedida también es tiempo de trabajo socialmente necesario, y que protegerlo no va en contra de la productividad, sino a favor del bienestar colectivo”.