«El objetivo para este año es subir con las chicas y conseguir la permanencia con los chicos para que en 2027 tengamos a los dos equipos en División de Honor», apunta Antonio Polo, director técnico de la sección de Natación del club

El 2025 finalizó con una gran alegría para el Club Natación Santa Olaya, que estuvo cerca de ser doble. El equipo masculino consiguió la plata en la Copa de España de Primera División celebrada en Pontevedra del 19 al 21 de diciembre, lo que le da plaza esta temporada en División de Honor junto al campeón Mediterrani, y el femenino, el bronce con 1.129,50 puntos, muy cerca de la segunda plaza, ocupada por El Valle con 1.187 en una competición ganada por el Terrassa, diferencia que está «en ganar un relevo o no puntuar en ese relevo», explica Antonio Polo, director técnino de Natación de la entidad de El Natahoyo. Una gran participación de las chicas que casi tiene el premio del ascenso en una prueba dura de por sí al jugarse todo en cuatro sesiones en tres días.
Vuelven así los gijoneses a la máxima categoría, que no pisaban desde la temporada 2020-2021, logro que llega con Polo al frente de la sección, cargo al que se incorporó en septiembre después de fichar por el Santa Olaya el año anterior como entrenador de velocistas procedente del Club Natació Barcelona. «En cuanto arrancamos nos preocupaba bastante el tema de la Copa, porque perdimos algunas piezas importantes, sobre todo en el equipo femenino. En el masculino es verdad que mantuvimos el mismo núcleo de la temporada pasada, pero no tuvimos ningún refuerzo, entonces estábamos un poco preocupados, porque el nivel en Primera división es bastante alto», explica. «Honestamente, a nosotros el ascenso nos parecía muy difícil”, añade, «por lo que la idea primero era trabajar con el equipo para que estuviera tranquilo y atacar esa Copa con ambición, pero cuando empezó la competición nos vimos con opciones de verdad y nos agarramos a todo».
En la primera jornada el masculino terminaba cuarto; tras la segunda sesión de la segunda jornada tercero; en la tercera sesión, segundo «con cuatro puntos de ventaja; y en la última cogimos un poco más de ventaja y desanimamos un poco a los perseguidores», rememora. Y finalmente hubo premio, recompensa que se le resistió al femenino, «un equipo superjoven» que venía de un cuarto puesto la temporada pasada, por lo que «antes de empezar la competición contábamos con que si podíamos competir por ese cuarto ya sería la leche. El equipo rindió súper bien y nos permitió soñar».

Unos resultados que «nos han dado alas, no sólo a los nadadores, sino también al ‘staff’; un convencimiento de que realmente lo podemos hacer. Tenemos la ambición de ir a por más y mejor. Sabemos que los equipos grandes de España tienen un nivel muy alto, pero queremos competir con ellos», expresa Polo, que marca como objetivo para este 2026 «subir con las chicas a División de Honor y conseguir la permanencia con los chicos para que en 2027 tengamos a los dos equipos en División de Honor», algo que el Santa Olaya no logra desde 2016.
Eso será a final de año —primero, llegarán los nacionales de larga que tendrán lugar en marzo y en junio o julio, el junio y el senior, el otro gran objetivo de la planificación del club—, otra vez en cuatro sesiones de tres días en el que hasta 14 nadadores pueden representar al equipo en las diferentes pruebas, desde los 200 libre a los 4×100 estilos. «La tensión que se vive en la Copa de España es probablemente la más alta de toda la temporada. Sí es verdad que al ser una competición grupal, una competición de equipo, la presión se reparte bastante entre todo el grupo y cada uno juega su rol para sumar», valora Polo, que considera que «la gran dificultad es recuperar para en la sesión siguiente volver a rendir. Cuesta hasta dormir». Es lo que la hace tan especial y el motivo de la alegría que vive el Santa Olaya con este ascenso, éxito que se intentará repetir con el femenino esta temporada después del cuarto y tercer puesto de las dos anteriores.