En otros catorce puertos del Principado es imprescindible el uso de cadenas para circular; al mismo tiempo, el Servicio de Emergencias de Asturias mantiene el aviso rojo por fenómenos costeros, y desaconseja acercarse a la mar

Bien pues… ‘Ingrid’ ya está aquí. Cumpliendo con las previsiones lanzadas por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) estos últimos días, la poderosa borrasca ha llegado a Asturias, desatando toda su potencia y, en consecuencia, forzando a las Administraciones a tomar medidas para paliar sus efectos. En ese sentido, las autoridades han decretado el cierre al tráfico del alto de La Marta, en el municipio de Allande, y del puerto del Connio, ubicado en el de Cangas de Onís, debido a la abundante nieve acumulada en ambos durante las últimas horas. Y no solo eso; tal como ha confirmado el Servicio de Emergencias del Principado (SEPA), en otros catorce puertos asturianos es obligatorio el uso de cadenas para circular. Un conjunto de acciones que se suman al aviso rojo por fenómenos costeros, que se mantendrá activo entre las 12 y las 22 horas de este domingo, y que podría extenderse al lunes.
Por lo que respecta a esa relación de puertos en los que se debe recurrir a las cadenas, la lista comienza con los del Palo y el Pozo de las Mujeres Muertas, ambos en Allande, a los que se suman el de San Isidro, en el concejo de Aller; el del Acebo, en Grandas de Salime, el de Tormaleo, en Ibias, y el de la Cobertoria, en Quirós. La misma medida se aplica en el acceso al túnel de Rañadoiro y en el puerto de Leitariegos, dentro de las fronteras de Cangas del Narcea; y los mismo ocurre en el puerto de Tarna; en Caso, en el de Ventana, en Teverga, y en los de Cornellana y Campillo, en Degaña. Finalmente, las cadenas también son de empleo obligado en los puertos de Somiedo y San Lorenzo.
En cuanto al aviso rojo en la costa, el SEPA solicita encarecidamente a los ciudadanos que no se acerquen a los acantilados, paseos marítimos y zonas peligrosas, donde las fuertes rachas de viento pueden provocar caídas y, en la costa, ser arrastrados por un golpe de mar. También insta a que nadie se arriesguen a sacar fotografías o videos cerca de los puntos en los que rompen las olas; en caso de ver a otras personas en riesgo, han de advertirlas del peligro. Por último, se recuerda que, ante cualquier incidente, es imperativo llamar al 112 y solicitar ayuda profesional, y hacerlo con la mayor rapidez, pues el tiempo de respuesta resulta vital a la hora de atajar una incidencia.