El presidente autonómico acusa al organismo multinacional de estar «bloqueando, hoy por hoy, que haga inversiones, no solo en Asturias y en España, sino en toda Europa», y clama por tomarse la cuestión «muy en serio»

Dos incendios en seis días. Dos de tres incidentes registrados en ese mismo margen de tiempo, si se incluye el apagón del pasado sábado. Ese es el balance que las instalaciones de ArcelorMittal en Asturias, concretamente las operativas en Gijón, acumula desde la mañana del primer día de este nuevo año. Y el último de tales sucesos, el segundo incendio, ocurrido en la noche de ayer, ha llevado a Adrián Barbón a pronunciarse sobre el particular. En declaraciones hechas a los medios con motivos de la inauguración del nuevo Centro de Salud de Sotrondio, el presidente del Principado se ha mostrado preocupado por esa sucesión de hechos, pero ha puesto el foco no tanto en la multinacional, como en la Unión Europea (EU). La misma Unión que, a su juicio, no está haciendo lo necesario para motivar una mayor inversión que, entre otras ventajas, permita la modernización de los equipos e instalaciones de la factoría, incrementando su competitividad en un momento en que el acero chino y estadounidense ganan enteros en el mercado.
«La UE debe tomar decisiones para proteger a la siderurgia europea«, ha sentenciado Barbón, en un testimonio no carente de dureza. Y es que el dirigente autonómico ha elevado el tono al afirmar sin ambages que es el organismo comunitario el que «está bloqueando, hoy por hoy, que Arcelor haga inversiones; no solo en Asturias y en España, sino en toda Europa«. En ese sentido, conviene recordar que la actualmente vigente medida de salvaguarda sobre el acero expirará este mes de junio, y que en octubre la Comisión Europea ya planteó una hoja de ruta alternativa que incluye limitar los volúmenes de importación libres de aranceles a 18,3 millones de toneladas al año, una merma del 47 %; duplicar el derecho de no aplicar gravámenes arancelarios normales hasta el 50%, y reforzar la trazabilidad de los mercados siderúrgicos, introduciendo para ello un requisito de fundición y vaciado con el que evitar la elusión.
De ahí que Barbón haya concluido sentenciando que el escenario actual se resolverá «cuando Europa se tome muy en serio lo que tiene que hacer en materia de protección de la siderurgia«.