Tráfico inicia la compra de varios gálibos móviles que impedirán su entrada a lugares no aptos para ellas, estrategia diseñada para evitar «conductas incívicas»; la FAV apoya la medida, pero recuerda que Gijón «sigue sin tener Ordenanza de Movilidad»
Vamos a lanzar desde aquí la invitación para que quienes lean estas líneas hagan cierta prueba. Es muy sencilla. Consiste en acercarse un día cualquiera al aparcamiento de, digamos, El Molinón, y contar cuántas autocaravanas hay aparcadas. ¿Hecho? Bien, ahora dejen pasar un tiempo prudencial -un par de semanas, por ejemplo-, vuelvan a pasar por allí y comprueben cuántos de tales vehículos siguen estacionados en el mismo lugar. No pocos, probablemente. Ocupando plazas no especializadas para ellos. Plazas que, de normal, deberían prestar servicio a turismos, pequeñas furgonetas y otros medios de transporte utilitarios. Y esa es la médula espinal de un problema que lleva años exasperando a los gijoneses, y que ha llevado al Ayuntamiento, por fin, a actuar. Cumpliendo con la voluntad expresada reiteradamente desde la llegada al poder del actual Gobierno, la Concejalía de Tráfico ha ordenado la adquisición de varios gálibos que se instalarán en los parking locales más afectados por dicha dinámica, y que fijarán la altura en un máximo de 2,2 metros. Cierto es que los lugares exactos en los que les colocarán aún están pendientes de evaluación, pero algunos nombres ya despuntan sobre otros. Y, si bien tampoco es posible hablar con precisión de fechas, la voluntad del área es tenerlo todo a punto de cara al verano.
A la vista del juego anterior, no sorprende que el aparcamiento de El Molinón figure entre aquellos que, muy probablemente, dispondrán de uno de tales gálibos -un sencillo arco móvil que impedirá el acceso de vehículo de una altura mayor que la que delimite-. A pocos metros de él, en la orilla opuesta del Piles, otro candidato que pisa con fuerza es el estacionamiento anexo al parque de los Hermanos Castro, en el que es igualmente frecuente ver, en número variable, autocaravanas por periodos de tiempo que van más allá de unos pocos días -lo que, habitualmente, se asocia a una visita turística promedio-. Y otro potencial aspirante es el parking de La Tejerona, situado frente al Pabellón Deportivo del mismo nombre, en Ceares, a la altura del parque de Los Pericones. Ojo, es importante recalcar que nada de lo anterior esta asegurado al 100%, y que es muy posible que a esa esa breve lista, en caso de confirmarse, se sumen otros espacios. Todo dependerá, matizan desde Tráfico, del resultado de los estudios previos para evaluar aspectos tan dispares como la idoneidad, el grado de tensión, la presencia de contenedores -clave, por cierto, pues los gálibos impedirían el paso de los camiones de la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente (EMULSA)-… En fin, un amplio catálogo de cuestiones que, en breve, empezarán a dirimirse.
«El coche suele responder a una necesidad de movilidad real; en cambio, una autocaravana es un objeto de ocio, y no puede ser que el placer se imponga a la necesidad»
Pelayo Barcia, concejal de Tráfico y Movilidad
«Al final, de lo que estamos hablando es de buscar un uso cívico del espacio público«, sentencia el edil forista Pelayo Barcia, titular del área y principal artífice de una estrategia que pretende reforzar el papel de control ejercido por la Policía Local. Y los precedentes vaticinan un resultado, en líneas generales, satisfactorio. A fin de cuentas, hace más de dos años dos años, al poco de que el actual Ejecutivo accediese al Consistorio, se instaló un gálibo similar en el aparcamiento de El Rinconín, otra zona crítica del problema mencionado en estas líneas. Desde entonces, aquella prueba ha permitido sacar las autocaravanas de las plazas, si bien, como efecto secundario, sus dueños han optado por trasladarlas a estacionamientos todavía desguarnecidos. Eso es, precisamente, lo que la Concejalía que encabeza Barcia pretende zanjar. A fuerza de ir limitando la altura de un parking tras otro -no olvidemos que el que sigue en construcción en la avenida de Portugal ya incorporará un gálibo desde el mismo momento de su entrada en servicio-, a los propietarios de autocaravanas no les quedará más remedio que acabar dejando sus vehículos en los lugares aptos para ello. «Es la única solución«, afirma el edil. «El control policial existe, pero tiene limitaciones; y, como no podemos poner un agente en cada parking las veinticuatro horas, necesitamos estos recursos».
De todos modos, Barcia insiste en aclarar que en el fondo del asunto no hay ninguna suerte de guerra abierta contra las autocaravanas. «No tenemos nada contra ellas, de verdad; estamos en contra de que se incurra en conductas incívicas con ellas«, ahonda. Y es que en los cimientos existe una diferencia crucial entre cualquiera de estos vehículos y, por ejemplo, un coche: que la posesión del segundo y, por ende, la necesidad de aparcarlo «suele responder a una necesidad de movilidad real; en cambio, una autocaravana es un objeto de ocio, y no puede ser que el placer se imponga a la necesidad«. Cosa que no quita, prosigue el concejal de Tráfico, que las autocaravanas jueguen un papel importante en el mantenimiento y desarrollo del tejido turístico local, y que necesiten de áreas adecuadas en las que ser estacionadas. Por eso mismo está sobre la mesa la habilitación de un aparcamiento especializado en El Arbeyal, proyecto únicamente pendiente para su consumación de cierta reforma fiscal, actualmente en manos de la Concejalía de Hacienda. Además, Barcia no descarta estudiar la futura compra de parcelas más alejadas del centro de Gijón, que puedan transformarse en estacionamientos adecuados. «Incluso en La Pecuaria podríamos poner uno, pero no puede ser que lugares emblemáticos cercanos a las playas, a otros recursos municipales, estén saturados de autocaravanas aparcadas semanas o meses enteros«, zanja el edil forista.
«Está muy bien que el concejal tome decisiones, pero (…) no podemos andar de ocurrencia en ocurrencia (…). Necesitamos una Ordenanza de Tráfico y Movilidad»
Manuel Cañete, presidente de la FAV
Hasta aquí, la parte gubernamental de la cuestión. Pero… ¿Qué les parece esta operación de compra y próxima instalación de gálibos a los gijoneses? Pues, a la vista de la postura esgrimida desde la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV), la decisión de Tráfico es bienvenida, pero con matices. «Es algo que ya habíamos oído en el pasado, y que entendemos que es necesario para liberar plazas de aparcamiento para uso ciudadano«, concede su presidente, Manuel Cañete. El ‘pero’ llega cuando se profundiza en el marco normativo vigente; el mismo que debería regir con claridad qué se puede hacer, y qué no, en los estacionamientos de la ciudad. El mismo, en fin, que, recuerda Cañete, «no tenemos; seguimos a la espera de la Ordenanza de Movilidad y Tráfico, que no acaba de llegar, y es ahí donde se normalizarán criterios«. Es más, ni tan siquiera se ha recurrido, prosigue el líder de la FAV, a los foros adecuados para dar un paso como el actual. «Está muy bien que el concejal tome decisiones para acabar con prácticas que son abusivas, pero hay un organismo que es el Consejo Sectorial de Movilidad, que no se reúne para nada«, critica. Porque, a su parecer, un tema tan delicado como el del aparcamiento en la urbe «no se dirime en prensa, sino en los órganos competentes, y tampoco eso se está haciendo«.
Así las cosas, no sorprende que Cañete finalice su alegato haciendo un llamamiento a blindar, con la ley en la mano, todo cuanto compete a la movilidad en Gijón. Porque, zanja el representante vecinal, «esa es la labor de Barcia y de su equipo. Todo lo que se debata y se normalice será lo que vaya a misa; lo demás no tiene cabida, y no podemos andar de ocurrencia en ocurrencia, intentando resolver aquí y allá sin que haya una Ordenanza que marque a las claras el camino a seguir«.











El problema es que tienen muchas calles secuestradas… Por ejemplo en las calles Río Sella, y Río Cares en Contrueces, un barrio sin garajes, ya que cuando se construyeron las viviendas antiguas de la obra sindical no se planificaron, está todo cuajado de Autocaravanas y furgonetas enormes, dejando sin aparcamiento a los residentes. Hay que poner medidas ya.
Parece increíble, pero es difícil y complicado explicar a los responsables públicos lo que es el autocaravanismo, pues para muchos de ellos es una forma de viajar de la que desconocen todo, incluso sus competencias sobre la misma, de ahí que les resulte más fácil prohibir que regular; pero solo recordarles, que estacionar no es acampar, que una autocaravana o una camper homologada tienen los mismos derechos que su turismo para estacionar donde esté permitido. Para su información, tanto la Directiva Europea como el Reglamento General de Circulación, nos clasifican como un vehículo de categoría “M”, o sea, un turismo y el capítulo VIII del reglamento general de circulación define parada y estacionamiento, artículos 90 a 94. A las autocaravanas y campers, por tanto, se les debe aplicar este mismo articulado y por tanto estarán regidos por las normas de tráfico, independientemente de su uso turístico. Es más, la Instrucción PROT 2023/14 del Ministerio del Interior dice “las autocaravanas pueden estacionar en las mismas condiciones y con las mismas limitaciones que cualquier otro vehículo”, y “En ningún caso podrán las ordenanzas municipales oponerse, alterar, desvirtuar, o inducir a confusión con los preceptos de este reglamento”, por lo que las mismas deberían hacer una distribución ecuánime de los espacios.
Y por cierto, como vehiculo categoría M pagamos los mismos impuestos, pero en mayor cuantía, que cualquier otro vehiculo de Gijon, por lo que debemos tener los mismos derechos que los demás.