Miles de personas se suman a la multitudinaria carrera, una de las 78 celebradas hoy en distintos municipios de Asturias, para mostrar su apoyo en la lucha contra el cáncer infantil; se estima que, a escala regional, la cifra de participantes ronda 50.000
¿Es mucho esfuerzo pedir a una persona que recorra algo más de tres kilómetros y medio, ya sea corriendo, trotando o caminando? Bueno, posiblemente dependa de unos cuantos factores: de la forma física del aludido, de las características del trazado… Pero, sobre todo, de quién lo pida y, más aún, de por qué. Con eso en mente, no cabe duda de que la razón por la que esta mañana decenas de miles de personas -alrededor de 50.000 en toda Asturias, según estimaciones internas- se han echado a las calles, embutidas en camisetas de color naranja, rebosa peso. Porque ese ha sido el poder de convocatoria de la edición de este año de la Marcha Solidaria ‘Corre con Galbán’, la apuesta anual de la Asociación Galbán para movilizar a la sociedad en la lucha contra el cáncer infantil. Y Gijón ha sido uno de los epicentros de esta iniciativa desarrollada en la friolera de 78 municipios; allí, una nutrida marea ‘naranja’ ha recorrido los 3,52 kilómetros entre Poniente y Cimavilla, ida y vuelta, sacando músculo en apoyo de esa noble cruzada a favor de la salud.
Hombres y mujeres, niños y adultos, locales y foráneos, personas de toda condición… Acercarse hoy a cualquiera de los puntos del trazado equivalía a visualizar una representación en miniatura de la conformación de la sociedad actual y, por ende, del alcance que tiene la concienciación sobre los efectos de dicha enfermedad. Y no hubo que lamentar incidente alguno en un masivo evento que, a las doce en punto, arrancó con el pistoletazo de salida; desde la playa de Poniente, los heterogéneos corredores enfilaron la calle Rodríguez Sampedro, y continuaron por la avenida José Manuel Palacio y la plaza Padre Máximo González, donde dieron media vuelta y regresaron sobre sus pasos, a lo largo de José Manuel Palacio. Marques de San Esteban, Trinidad, Melquiades Álvarez, Ventura Salas y Cabrales fueron los siguientes tramos a cubrir. Algunos lo hicieron a la carrera; otros, andando, pero todos con convicción. Las plazas Mayor y del Marqués, la calle Muelle de Oriente y los jardines de la Reina conformaron una suerte de recta final antes de, tras un fugaz periplo por la ya conocida Rodríguez Sampedro, terminar en Poniente, donde ya estaba instalada la línea de meta.
El tiempo ha acompañado, imprimiendo a la jornada un espíritu festivo, a la par que solidario y deportivo, muy celebrado por todos. En especial, por los más pequeños, conscientes o no de la trascendencia de este gesto, pero tan implicados como sus mayores. Ni qué decir tiene que se han registrado no pocos reencuentros felices entre quienes ya acudieron a las marchas de ediciones previas, y no se veían desde entonces. Y tampoco faltaron momentos emotivos, con lágrimas incluidas, especialmente entre aquellos participantes que, con independencia de su edad, han sufrido, o sufren, alguna forma de cáncer. Estos últimos fueron particularmente arropados por sus compañeros. En fin, un cúmulo de emociones que han hecho de la de este sábado una jornada inolvidable, llevando a muchos de sus protagonistas a pensar ya en la edición del año que viene.


