La iniciativa, impulsada por la Fundación Municipal de Cultura, se enmarca dentro del denominado Proyecto MEMORIA, y ha arrancado con el descubrimiento de la placa instalada en la calle Oriental de La Calzada
El tiempo, inexorable, pasa. Los ciclos se agotan. Las personas fallecen. Las construcciones de antaño desaparecen. Y el recuerdo de lo que una vez fue, sin voces o elementos que lo preserven, corre el riesgo de extinguirse. Una triste posibilidad a la que, sin embargo, se ha puesto freno en lo que respecta al pasado fabril de Gijón. Porque este miércoles la ciudad estrenaba sus flamantes Placas de la Memoria Industrial, con el descubrimiento de la primera de ellas, ubicada en la calle Oriental del barrio de La Calzada. Una pieza integrada, como sus compañeras emplazadas en otros puntos de la urbe, en el denominado Proyecto MEMORIA, impulsado por la Fundación Municipal de Cultura (FMC) y que aspira a dar perpetuidad a aquellas exposición que en 2016, bajo el título ‘Gijón Oeste, una memoria industrial’, por primera vez abrió las puertas de ese pasado a los vecinos de la ciudad.
Más visibles, resistentes y estéticas que sus predecesoras de hace exactamente una década, las nuevas placas incluyen, además, códigos QR desde los que acceder a la historia de los lugares que señalan. Y el catálogo es amplio. La Algodonera, Avello-Puch-Suzuki, La Cerillera, Crady, Cristasa, La Estrella de Gijón, Conservas La Gloria, La Harinera, la Fábrica de Loza, la Fábrica de Moreda, Astilleros Riera, La Sombrerera y Litografía Viña, empresas todas ya extintas, son algunas de aquellas compañías de antaño que sirvieron de pulmón industrial a la ‘villa de Jovellanos’, y que posibilitaron su despegue económico. A ese listado se sumarán en el futuro el edificio de Gijón Fabril que aún se mantiene en pie, actualmente en obras, y el solar en el que se alzaba La Cordelera, en avanzado estado de demolición. Todo ello sobre la premisa, detallan desde la Fundación, de que «el patrimonio no es solo lo monumental, sino también el vinculado al trabajo, a la vida cotidiana y a los barrios que hicieron posible el desarrollo de Xixón».