La edil socialista, que se retira por motivos «estrictamente personales», aprovecha su última intervención para defender «lo público» en el ámbito de los Servicios Sociales, y para valorar la labor de aquella Corporación que se enfrentó a la pandemia

Dejemos a un lado, aunque sea momentáneamente, los sinsabores de la vida, y pensemos en los muchos y variados instantes felices que toda existencia regala. Una buena comida, un viaje enriquecedor, la impagable compañía de los seres queridos, un nuevo aprendizaje… O ese privilegio que es observar cómo personas habitualmente enfrentadas entierran sus hachas de guerra, aparcan sus egos, olvidan sus diferencias y, al fin, se dan la mano con respeto, aprecio e, incluso, orgullo. Pues bien, esa es la escena que, esta mañana, se ha desarrollado en el Ayuntamiento de Gijón. En el que ha sido el último Pleno en el que ha tomado parte Natalia González, la concejala del PSOE -que ayer martes anunció su renuncia a dicho cargo por razones «estrictamente personales»– ha recibido el aplauso unánime de los partidos representados en la sala, tanto en el Gobierno como en la oposición. Una ovación sincera y emotiva a una política curtida al frente del área de Servicios Sociales en los oscuros días de la pandemia, y celebrada por compañeros, aliados y rivales por su compromiso, su esfuerzo y, por encima de todo, su tono, siempre amable y conciliador. Su lugar en la bancada socialista será ocupado, a partir de abril, por Manuel Antonio del Corro Fernández, número trece en la lista del PSOE a los comicios celebrados en mayo de 2023.
Fue necesario esperar al final de la sesión plenaria de este mes, de más de cinco horas de duración, para escuchar las primeras menciones a la salida de González, inicialmente breves e intercaladas con el tratamiento de otras cuestiones del orden del día. Así, los más ‘madrugadores’ fueron los ediles Jorge Pañeda, del PP y al frente de Educación y Deportes; el forista Pelayo Barcia, responsable de Movilidad y Tráfico, y Alejandro Farpón, de IU, que dedicaron a la socialista «muy buena suerte», y agradecieron su labor durante estos siete años de vinculación con la política municipal. Sin embargo, la primera intervención en firme la ofreció la alcaldesa, Carmen Moriyón, hablando en nombre de la Corporación en bloque, sí, pero también de Foro como formación individual. «Le agradezco infinitamente el tono sosegado y respetuoso que siempre mantuvo», empezó a decir la regidora, antes de pasar a detallar que lo anterior «lo hizo a lo largo de todas sus intervenciones, y eso no le restó ni un ápice a toda la determinación, fuerza y firmeza que demostró siempre al defender las propuestas de su grupo, que eran sus convicciones». Con tales antecedentes, Moriyón concluyó su aportación enfatizando el valor de cierto detalle: que, en este tiempo, la aludida se ha puesto «casi siempre del lado de las personas más vulnerables de Gijón».
«Tus decisiones y tus aciertos salvaron vidas durante la pandemia»
Javier Suárez Llana, portavoz de IU
La camaradería es un grado, y por eso la siguiente en intervenir fue Carmen Eva Pérez Ordieres, compañera de partido de González. Pasando a un más que lógico tuteo la socialista, además de darle las gracias a su compañera «por tu vocación de servicio público», resaltó su papel en estos años como «ejemplo de lo que es servir públicamente a una ciudad, siempre pensando en aquellas personas con más dificultades para encontrar un espacio y una voz». Esa característica también se abrió paso en la despedida proferida por la portavoz de Podemos, Olaya Suárez, que agradeció a la saliente «el tono, pero también el trabajo de todo este tiempo; un trabajo profesional que es loable». No obstante, más allá de la esfera política, la gratitud de Suárez también salió a la superficie «como ciudadana y mujer, por tu predisposición pata hablar, debatir, consensuar…». Y fue ella quien sacó a colación una cuestión posteriormente repetida por otros integrantes del Pleno: su papel durante la pandemia, cuando «tu concejalía fue la más importante y la más afectada». Algo en lo que también puso el foco, desde las filas de IU, Javier Suárez Llana. «Sinceramente, creo que tus decisiones y tus aciertos salvaron vidas«, proclamó sin ambages, destacando un trabajo en momentos críticos por el que «siempre serás recordada; tuviste un reconocimiento unánime por parte de aquella Corporación, tienes el de esta, y tendrás el de las siguientes». Por si fuese poco, Suárez Llana desveló un detalle curioso: que González, pese a que entonces el cargo aún se designaba primera teniente de Alcaldía, fue «la primera vicealcaldesa de la ciudad».
Como probaron los ejemplos sentados previamente por Pañeda, Barcia y la propia Moriyón, incluso las fuerzas habitualmente enemigas del PSOE se prodigaron en ovaciones a la socialista saliente. Fue el caso de Ángela Pumariega, actual vicealcaldesa y líder del PP; en su intervención, destacó que «si por algo se ha caracterizado, es por su buen talante, su tono, su gestión en el mandato pasado y su respeto; debatimos, y no siempre estuvimos de acuerdo, pero siempre estuvo el objetivo de mejorar la vida de los gijoneses». En ese punto terció el compañero de partido de Pumariega, y rival directo de González en las Comisiones, Guzmán Pendás, para aportar con emoción que «me quedo con el recuerdo de una buena compañera, porque en los momentos difíciles me mostraste todo tu apoyo, sincero y de corazón, y esas cosas nunca se olvidan». E incluso Sara Álvarez Rouco, portavoz municipal de Vox, se sumó a esa marea, trasmitiéndole a la socialista, en nombre de su grupo, «el agradecimiento por su cercanía y por su trato, que es algo muy difícil en este Pleno; le deseamos toda la buena suerte para su nueva etapa vital».
«He estado ahí para intentar que esas políticas del anterior mandato sigan funcionando; una oposición debe hacer eso»
Natalia González, exconcejala del PSOE de Gijón
Por fin, llegó el momento de que la aludida tomase la palabra. Lo hizo con brevedad, sí, pero sin faltar a esas maneras conciliadoras tan propias de su labor política. De hecho, ella misma advirtió a los presentes de que «casi todo serán agradecimiento», sin ahondar en justificaciones del por qué de su partida, y no lo incumplió. Y, como la influencia del pasado siempre es clave en el presente, los primeros a los que se refirió fueron los miembros de aquel Ejecutivo que sufrió el zarpazo del COVID, y que demostró una unidad nunca repetida desde entonces. «Todo lo que teníamos pensado hacer saltó por los aires, y lo que nos unía era que teníamos que hacer frente a una pandemia sin una norma», recordó. A todos aquellos camaradas de tiempos aciagos, políticos y técnicos, agradeció «toda su dedicación; no hubo ninguna Concejalía que pusiese pegas para que EMULSA saliera a limpiar, ni para aumentar el comedor escolar, ni para montar lo que se montó en La Tejerona… Y el resto de la Corporación dio un apoyo unánime«. A ese respecto, González dedicó una mención especial al forista Jesús Martínez Salvador, cuya aportación en la confección de ayudas para colectivos afectados «tendré siempre en la cabeza; discutiremos muchas cosas, pero eso me lo llevo». Y remató ese apartado ofreciendo una sugerencia: que, algún día, «deberíamos hacer algo específico para recordar el talante y el trabajo de aquella Corporación».
También el Gobierno actual, del que ha formado parte desde la bancada de la oposición, se llevó una dosis de sus atenciones. «He estado ahí para intentar que esas políticas del anterior mandato sigan funcionando; una oposición debe hacer eso», confesó, antes de iniciar un desfile de agradecimientos por el que pasaron «el personal de la Fundación Municipal de Servicios Sociales«; las «entidades del tercer sector, porque es un lujo cómo trabajan»; los medios de comunicación, que «me han tratado siempre con mucho respeto», y su propio Grupo Municipal, al que «le deseo lo mejor». Pero, sin duda, las gracias más profundas se las llevó «mi familia, a la que ahora debo devolver todo lo que me ha dado para que pudiera estar aquí». Aun así, como ocurre con esos tigres ya mayores que se vuelven más fieros conforme ganan años, su espíritu combativo no decae. «Nos veremos en las calles», se despidió, acompañando su retirada de las trincheras de la política local con un último y lógico alegato: «seguiré defendiendo los servicios públicos; para los Servicios Sociales, siempre serán una pieza fundamental».