
«A Gijón le conviene pasar de un partido local a uno nacional al frente del Gobierno Municipal. Porque es la única forma de lograr exprimir todo nuestro potencial como ciudad»

Las elecciones de mayo de 2023 supusieron, sin duda, un punto de inflexión muy importante para Gijón.
Poniendo fin a una etapa en la que, bajo la pretensión de imponer su ideología al conjunto de los gijoneses, el gobierno de Ana González impulsó una sucesión de políticas sectarias, carentes de cualquier tipo de consenso, y que únicamente contribuyeron a crear un clima de tensión social y de enfrentamiento entre gran parte de la ciudadanía y su Ayuntamiento.
Así, a las permanentes declaraciones altisonantes de la alcaldesa en medios locales y nacionales, se sumaron auténticos disparates urbanísticos como el “Cascayu”, una campaña indiscriminada contra el uso del automóvil, el boicot municipal a los trabajos para lograr la declaración de nuestra Universidad Laboral como Patrimonio Mundial por la UNESCO, o la prohibición de la tradicional feria taurina de Begoña durante la Semana Grande, entre otros.
Hoy, afortunadamente, tenemos un equipo de Gobierno Municipal que aspira a serlo de todos los gijoneses; un gobierno que escucha y, esté o no de acuerdo, respeta las opiniones de todo el mundo; y que trabaja para que nuestra ciudad progrese y mejore rehuyendo enfrentamientos y polémicas estériles. Lo cual es, ya de por sí, un cambio importantísimo.
El ruido ha dejado paso a proyectos estratégicos para Gijón como la ampliación del Parque Tecnológico, Naval Azul o Eco-Camocha. A nuevas y sonadas inversiones como la Universidad Europea de Gijón o el Hospital Quirón.
O a políticas enfocadas hacia los problemas reales que nos afectan a todos los gijoneses: el Plan Llave en materia de Vivienda; los de Capacitación y Recualificación profesional en la Agencia Local de Empleo; las obras de renaturalización de los ríos Piles y Peñafrancia para la mejora de la calidad y salubridad de sus aguas y de las de la playa de San Lorenzo; o el rescate de una empresa pública como es EMULSA, que el PSOE dejó en causa de disolución y que hoy ya ofrece beneficios. Por poner tan sólo algunos ejemplos.
Además, las cifras comienzan a respaldar la nueva gestión: el número de desempleados se ha visto reducido en más de 1.500 desde el inicio de la legislatura, o 2024 se ha confirmado como el mejor año turístico de la historia de Gijón, en términos tanto de número de visitantes como de rentabilidad.
Pero, pese a todo ello, Gijón sigue contando con un factor limitante muy importante para nuestro desarrollo: la absoluta falta de compromiso de los gobiernos de Pedro Sánchez y de Adrián Barbón con el futuro de la ciudad.
Y a los hechos me remito. No existe ciudad, entre las grandes ciudades españolas, tan maltratada por el Gobierno de España como Gijón.
Algo que, especialmente en materia de comunicaciones, resulta sumamente perjudicial para nosotros. Pues son un factor clave para la competitividad de nuestras empresas o para atraer nuevas inversiones.
Recapitulemos. El Plan de Vías y la Estación Intermodal continúan, más de veinte años después, sin siquiera la primera piedra colocada. La Autopista del Mar entre Gijón y Nantes lleva una década cerrada sin ninguna alternativa encima de la mesa para su reapertura. En 2022, el Ministerio de Fomento renunciaba a ejecutar el tramo de Alta Velocidad entre Pola de Lena y Gijón. O este pasado año se desechaba el proyecto de accesos al Puerto de El Musel a través del Vial de Jove. Un panorama desolador.
Nada diferente al de las inversiones que dependen del Gobierno del Principado.
La ZALIA pese a los recientes anuncios continúa siendo un páramo y resulta francamente complicado que las empresas compitan entre sí por instalarse en unos espacios que carecen aún hoy de los servicios dotacionales básicos.
La ampliación del Hospital de Cabueñes va camino de convertirse en otra auténtica odisea, cuyo último episodio lo hemos vivido a lo largo de las últimas semanas con la rescisión del contrato que la Consejería mantenía con FCC y los Álamos para la ejecución de las obras.
O desde el PSOE local y regional se lleva semanas incitando a la Autoridad Portuaria para que no se produzca la cesión acordada de la franja litoral de los antiguos terrenos de Naval Gijón al Ayuntamiento. De forma que, de confirmarse, no podremos ejecutar el tramo del Paseo Marítimo entre las playas de Poniente y El Arbeyal este mismo mandato pese a que se encuentra incluso presupuestado.
Y podríamos seguir y seguir.
Constatada esta realidad, creo que resulta evidente que la única forma de revertir esta tendencia pasa por la llegada de Álvaro Queipo y de Alberto Núñez Feijóo, respectivamente, a Suárez de la Riva y a La Moncloa. En definitiva, por la llegada del Partido Popular a los gobiernos del Principado y de España.
Pero, también, por que el Partido Popular de Gijón continúe con la tendencia alcista que dio comienzo tras las últimas elecciones municipales, y en 2027 sea el partido mayoritario en la ciudad.
Fundamentalmente por dos razones.
La primera de ellas, porque la reagrupación del voto de centro-derecha en torno al PP resulta indispensable para que no se repitan episodios como los vividos en las últimas elecciones generales, donde se perdieron decena y media diputados en varias provincias de España, al no alcanzar Vox el umbral mínimo para obtener representación, y ello supuso que Pedro Sánchez pudiera continuar al frente del ejecutivo.
O en Asturias, donde Adrián Barbón logró refrendar su mayoría parlamentaria por tan solo un escaño, logrando el último y definitivo diputado en juego por la circunscripción oriental tras quedar sin reflejo, por idéntica razón, en el reparto de escaños todo el voto que recibieron tanto VOX, como Foro y Ciudadanos. Casi un 15% del total entre las tres formaciones. Un auténtico descalabro.
Una razón que cobra, aún si cabe, más importancia dado el enorme peso que Gijón supone en el censo electoral asturiano. Toda vez que somos la primera ciudad de Asturias por población. Por lo que para el PP lograr un fuerte respaldo a nivel local en Gijón resulta indispensable para evitar fugas de voto a nivel autonómico.
Y el segundo motivo por el que a Gijón le interesa un Gobierno municipal liderado por el PP a partir de 2027, es porque la ciudad tiene que volver a “pintar” en Madrid. Y, para ello, nada mejor que sea un alcalde del PP a quién se reciba en Moncloa o en los diferentes Ministerios, tras la llegada de Feijóo y del Partido Popular al Gobierno de España.
Puesto que tener peso en Madrid resulta indispensable para precisamente lograr, de una vez por todas, desbloquear muchas de las grandes inversiones pendientes hoy paralizadas.
Asturias necesita un PP fuerte para influir en Madrid. Un partido que gobierne en el Principado y las dos principales ciudades asturianas.
Eso nos daría un protagonismo en la política nacional que Asturias no vive desde que Francisco Álvarez-Cascos y Rodrigo Rato –orillando polémicas posteriores– ocuparon responsabilidades orgánicas en el PP a nivel nacional y en los gobiernos de José María Aznar. Lo que supuso entonces un caudal de inversiones sin precedentes para Asturias.
A Gijón le conviene, en definitiva, pasar de un partido local a uno nacional al frente del Gobierno Municipal. Porque es la única forma de lograr exprimir todo nuestro potencial como ciudad.
Y el PP de Gijón, pese a los muchos vaticinios, está demostrando, por primera vez tras más de cuarenta años de democracia, con Ángela Pumariega al frente, que puede y sabe gobernar.
Gestionando competencias clave para la ciudad como Economía, Empleo, Turismo, Medio Ambiente o Deportes, entre otras.
Y logrando, hasta ahora, un bagaje que muchos gijoneses nos reconocen cada día y que estamos seguros de que nos servirá de impulso para dar el último paso y alcanzar, en 2027, nuestro gran objetivo: lograr, por fin, la Alcaldía de Gijón.
David Cuesta García es secretario general del PP de Gijón
Suponiendo que los partidos políticos sean la o una solución para gestionar una ciudad, en este caso Gijón – cuestión a debatir -, ¿ a quién tiene el PP de Gijón como cabeza de cartel para ilusionar al votante de a pié y cohesionar un gran equipo de trabajo?; porque una vez que se obtenga la alcaldía, es correcta y necesaria esa presión hacia Madrid, del signo que sea, para encarar y resolver los muchos «asuntos» que nos ocupan y preocupan.
Si, después del pacto PP/Foro, el PP está pensando en tránsfugas para su lista electoral, mejor cerramos la tienda y nos jalearnos entre nosotros, con lo buenos que somos y lo bien que lo estamos haciendo.
David, creo que hay que hacer un esfuerzo, con los medios – humanos y materiales que tenemos – , para pegarnos al terreno y resolver el día a día que es «el medio y el mensaje».
Un saludo y mucho ánimo; queda mucho trabajo por hacer, dejando la demagogia para los otros.
Los disparates urbanisticos de la Ana Gonzalez y la guerra anti-coche que sitúa en el foco a París, Barcelona y Londres o Vitoria, Pontevedra, etc y las finuras urbanisticas del PP, FORO, que sitúan a las ciudades en una especie de Málaga, Madrid, Oviedo o Santader turística, donde la contaminación está a la misma intensidad de la fritura y las terrazas. Por no hablar de como tratáis a los menores con los comedores escolares.
Os da igual la gente, lo que queréis es trincar poder y luego ya lo que venga.