La marca ‘Sidrerías de Asturias’ impulsa una acción conjunta para visibilizar el valor del escanciador

La cultura del escanciado vivirá este sábado un momento especial en el stand del Principado, dentro del marco de actividades organizadas para celebrar y difundir esta tradición tan asturiana. A las 12:30 del mediodía, tres escanciadores representarán a la marca de calidad Sidrerías de Asturias, en una acción que por primera vez reunirá a varias sidrerías bajo una misma iniciativa pública.
Los encargados de escanciar para el público serán profesionales procedentes de tres sidrerías emblemáticas de la región: Alterna Sidrería, Sidrerías Tierra Astur (representada en este caso por una escanciadora) y La Montera Picona, de Gijón, en la que escancia habitualmente Jorge Vargas, uno de los nombres reconocidos del circuito. Cada uno lucirá su propio uniforme, reflejando la identidad de su casa pero también la unidad del sector en torno a un mismo compromiso: el de proteger y mantener viva la cultura sidrera.
La acción contará además con la participación de la escanciadora Alejandra Venegas, quien ejercerá de «speaker» para explicar al público la importancia del escanciado, el modo correcto de beber la sidra y el valor cultural de estas prácticas. No se trata solo de una exhibición: es una reivindicación de lo que significa escanciar bien una sidra y de todo lo que gira en torno a ella, desde los productos de proximidad hasta los platos tradicionales que acompañan su consumo.
La marca Sidrerías de Asturias, impulsada y gestionada por el Principado, sigue creciendo con fuerza. Ya son una treintena las sidrerías que forman parte de este sello de calidad. Todas ellas comparten un objetivo: salvaguardar los chigres, mantener el servicio tradicional y reconocer la figura imprescindible de los escanciadores.
‘Los inmortales’, así se les llama con cariño, son los protagonistas silenciosos de la feria: los que escancian, sirven, explican y preservan una parte esencial del patrimonio asturiano. Porque para que haya escanciadores, tiene que haber sidrerías. Y para que haya sidrerías, tiene que haber cultura sidrera viva. Sidrerías de Asturias vuelve a situarse como paraguas protector y plataforma de reconocimiento a quienes siguen apostando por mantener los chigres abiertos, el culete bien servido y la tradición muy viva.