Con la huelga desconvocada, los trabajadores del turno nocturno fueron los primeros en volver al servicio; casi el 85% de la plantilla avaló el texto, que descarta despidos e incluye 44 prejubilaciones y bajas voluntarias, y cuarenta recolocaciones en la nueva planta

Es un día de júbilo para la plantilla de ENCE. De agotamiento tras las duras negociaciones sostenidas hasta ayer mismo, de impacto todavía duradero después de las agitadas jornadas de huelga… Pero, sobre todo, de alegría. Con más de un 85% de apoyos obtenidos entre los trabajadores, el acuerdo alcanzado este miércoles por el Comité de Empresa con la dirección para evitar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que habría mandado a la calle a 96 personas continúa aportando tranquilidad a los afectados y, paralelamente, acumulando parabienes de aquellos actores implicados, en mayor o menor medida, en este intenso proceso. Entre ellos, el Gobierno autonómico. Su viceconsejero de Industria, Juan Carlos Campo, festejaba que el texto definitivo -que prevé 44 prejubilaciones y bajas voluntarias, y cuarenta recolocaciones en la futura planta de celulosa que se construirá en Navia- «permite ordenar el proceso con garantías sociales y, además, con visión de futuro«, al combinar «protección social, diálogo y apuesta industrial».
«Bien está lo que bien acaba«, sentenciaba Campo, después de elogiar especialmente el apartado concerniente a las recolocaciones. Así, cuatro docenas de empleados de ENCE podrán continuar con su actividad profesional en la nueva instalación, lo que, a juicio del viceconsejero, «supone un salto cualitativo en términos de valor añadido«, toda vez que dicha planta de nuevo cuño «no solo va a permitir recolocar trabajadores, sino que también generará actividad económica y empleo indirecto en la zona, reforzando el tejido industrial del motor». Por lo que respecta a esos 44 obreros que, de una u otra forma, abandonarán el servicio, para ellos se ha dibujado un marco que «garantiza un tratamiento justo y acordado«, de nuevo en palabras de Campo. Un punto de vista, el suyo, compartido ayer por el presidente autonómico, Adrián Barbón; valiéndose de las redes sociales, traslada su «reconocimiento y admiración» a los trabajadores «por su lucha, que ha obtenido resultados, en defensa del empleo», y extendía esa enhorabuena «a sus organizaciones sindicales, a sus familias, a los vecinos y vecinas de la zona, y a la unidad política que, salvo excepciones, les ha servido de apoyo«.

Por lo que respecta a la planta de Navia, la normalidad ha regresado plenamente al servicio. Con la huelga ya desconvocada, los trabajadores adscritos al turno nocturno fueron los primeros en retomar la actividad, a partir de las diez de la noche, tras una huelga inicialmente indefinida que arrancó el pasado viernes, con concentraciones frente al complejo y un fuerte dispositivo de seguridad desplegado por la Guardia Civil. Apenas se registraron incidentes, más allá del uso de bengalas y de la quema de bidones metálicos, si bien es cierto que algunos de los vehículos que entraban o salían del recinto, y en los que se presumía que podían encontrarse directivos de ENCE o empleados desafectos con la movilización, fueron atacados con pintura y detritus varios. En cualquier caso, la sangre no llegó al río, dicho coloquialmente, y hoy las partes pueden congratularse de haber escrito un feliz capítulo final a esta polémica que ha tenido en vilo a toda Asturias.