A la queja por el previsible aumento de los botellones, el impacto estético y la ausencia del proyecto en la lista de actuaciones hasta 2030 se suman Podemos, crítico con la «degradación» de la zona; IU, que tacha la obra de «atentado patrimonial», y el PSOE, que habla de «‘botellódromo'»
El Gobierno municipal asegura que las infografías publicadas hasta la fecha, presentadas con motivo de las elecciones de 2023, no reflejan el aspecto final del equipamiento, y defiende que la grada «mejorará la seguridad y el disfrute»

Cimavilla, esa perla arquitectónica, histórica y social que, sin embargo, parece concentrar muchos de los casos de mala gestión que se han dado -y aún se dan- en Gijón, está preparada para librar su enésimo combate singular contra el Ayuntamiento. Y, esta vez, el ‘dragón’ a batir no es la imparable presión turística, ni el disparado precio de la vivienda, ni la insuficiente presencia de servicios básicos, ni tampoco las dificultades de movilidad que el ‘barrio alto’ entraña. No, no… La atención de los lugareños, a la que pone voz la Asociación Vecinal ‘Gigia’, está puesta en la grada que el Gobierno municipal pretende construir a orillas de la calle Claudio Alvargonzález, bajo el tránsito de las Ballenas y junto a la cuesta del Cholo. Un proyecto cuyos 200.000 euros de presupuesto base pretenden dar a la urbe un mirador directo al Puerto Deportivo y una suerte de anfiteatro al aire libre… Pero que los vecinos cuestionan por su dudosa estética, su cuestionable necesidad y su posible transformación en una ‘zona cero’ -otra más- de botellones. Esta semana los responsables de ‘Gigia’ han vuelto a difundir tales preocupaciones a través de sus redes sociales. Y, en esta ocasión, a su cruzada se han unido Izquierda Unida (IU), el PSOE y la Federación de Asociaciones Vecinales gijonesa (FAV).
«En Cimavilla lo que se necesita es justamente lo contrario: conciliar la vida de los vecinos y vecinas con el ocio, no poner gradas para beber que potencien y aumenten el consumo de alcohol en la calle«, comienza el comunicado publicado por la Asociación, y que recoge el testigo del manifiesto con el que, el pasado noviembre, ya informaron al Consistorio de su categórica negativa a aceptar semejante construcción. Una construcción, por cierto, que los vecinos no dudan en calificar de «aberración«, toda vez que «rompe completamente la estética original de la zona, en un barrio catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC)«. En ese sentido, el malestar que despierta la grada -que, según declaraciones municipales, podría estar lista para este verano- se suma al causado hace año y medio, y todavía vigente, por la intención de que el antiguo edificio de la Autoridad Portuaria que se yergue en Claudio Alvargonzález vaya a ser demolido, reconstruido, recrecido y acondicionado para albergar un hotel de cinco estrellas con unas 120 plazas, otro proyecto ampliamente censurado en el barrio por lo que destrucción de una edificación con solera y arraigo supone.
«¿De qué extraña que nos denieguen fondos europeos cuando el Ayuntamiento no actúa acorde a lo que plantea?», se preguntan en el barrio
No obstante, aún queda otro frente en el que combatir: el abierto por el hecho de que la grada de la discordia «no viene reflejada en el Plan de Actuación ‘Cimavilla 2030’, para el cual no se han conseguido fondos europeos«. En la práctica, eso significa que el Ejecutivo gijonés tendrá que abonar los 200.000 euros recurriendo a sus propias arcas, maniobra que, ya se haga recurriendo al remanente de tesorería o a la desviación de alguna otra partida, chirría bastante en el barrio. «Ese dinero debe destinarse a actuaciones reflejadas en el proyecto, por coherencia; si no… ¿De qué nos extraña que nos denieguen los fondos, cuando el propio Ayuntamiento no actúa acorde a lo que plantea?«, se preguntan los responsables de ‘Gigia’. En fin, una piedra más en esa montaña de cantos que los habitantes del ‘barrio alto’ asocian con la desatención que sufren a manos del Gobierno, cuando no con el desprecio de sus reivindicaciones e inquietudes, tal como se han interpretado maniobras como la expansión al entorno del Puerto Deportivo del ‘Paseo Gastro’, o la negativa a adaptar Tabacalera, aunque fuese parcialmente, a demandas vecinales como un centro de salud, un geriátrico o un espacio comercial.
Claro que, en esta ocasión, la voz de los representados por la Asociación no resuena sola. Este mismo jueves el portavoz de IU en el Pleno, Javier Suárez Llana, comparecía para confirmar el apoyo de su formación a la causa contra la grada, al entender que es, por encima de todo, y si se piensa en esa consideración de Cimavilla como BIC, «un atentado contra el patrimonio del casco histórico de la ciudad y también contra la convivencia en el barrio». Y es que, a juicio del concejal en la oposición, «mientras las vecinas y los vecinos siguen esperando por las inversiones que necesita el barrio, y seguirán haciéndolo tras el fiasco del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER)», el Ejecutivo gijonés, con Foro a la cabeza -partido que abandera el polémico proyecto- «está convirtiendo el barrio en un parque temático» mediante la habilitación de espacios que «van a servir única y exclusivamente para consumir alcohol en la calle«… Algo particularmente sangrante e irónico si se piensa, como recordó ayer Suárez Llana, que ese mismo partido, Foro, «valló las escaleras de la plaza del Lavaderu en 2013 para evitar el botellón». Por todo ello, no sorprende que en IU reclamen «centrarse en inversiones que mejoren la calidad de vida«.
La FAV esgrime el Concurso de Ideas ‘Foment-On’ como ejemplo de lo que se debería hacer

El de IU no es el único refuerzo político que Cimavilla ha obtenido. Pocas horas después de que Suárez Llana se pronunciase al respecto hacía lo propio, en un tono sensiblemente más expeditivo, el concejal del PSOE Rodrigo Sánchez. «Cimavilla no necesita que el Ayuntamiento financie un ‘botellódromo’» comenzó el edil en el comunicado remitido a los medios, incidiendo a continuación en que «la Asociación Vecinal está en contra, pero el Gobierno ha decidido ignorarles; desoye sus peticiones y toma decisiones de forma unilateral». A ese respecto, en lugar de decantarse por «esta nueva ocurrencia que acentuará los desequilibrios actuales entre el ocio y la vida en el barrio«, los socialistas animan, como la propia ‘Gigia’, a prestar atención al Plan ‘Cimavilla 2030’, y a invertir en algunas de las iniciativas contenidas en el mismo, verdaderamente necesarias, como «la implantación de la plataforma única, la puesta en marcha de microbuses, la recuperación del patrimonio histórico o la rehabilitación de viviendas públicas para alquiler social«. De todos modos, Sánchez adelantó ayer que sobre esta polémica cuestión se preguntará en el transcurso de la Comisión de Urbanismo, fijada para hoy.
No obstante, todavía quedaba una tercera marea crítica con la voluntad del Gobierno: la de Podemos. Su portavoz, Olaya Suárez, recurrió a los perfiles del partido ‘morado’ en las redes sociales para alertar de la «degradación evidente del entorno de un conjunto histórico declarado como BIC, y aquí el único interés que parece estar primando es el de la hostelería y el turismo, como siempre». Y es que, en opinión de la edil en la oposición, la intervención que se está fraguando en los despachos de la Casa Consistorial «va a agravar los problemas de los que ya adolece el barrio, como el ruido y la suciedad«… Pese a las reiteradas advertencias de los vecinos sobre ambas perspectivas. Una prueba definitiva, a juicio de Podemos, de que Gijón «la gobierna OTEA», en referencia a la patronal del sector hostelero, y de que «se trabaja con un plan claro: que las zonas centrales como esta ya no sean un lugar en el que viva la gente, sino puramente para que unos cuantos extraigan beneficio económico«. Un punto sumamente doloroso en vista, concluyó Suárez ayer, parafraseando a ‘Giga’, de que «se han perdido doce millones de euros del FEDER que debían servir para las mejoras tan necesarias en el barrio«, y de que, ahora, «los causantes de esa negligencia se ponen como prioridad de inversión seguir desvirtuando la fachada marítima«.
El Ayuntamiento asegura que «consensuará la obra» con la Asociación Vecinal, una vez definido el proyecto
Por si no fuese suficiente con esos tres apoyos, a los habitantes del ‘barrio alto’ aún les llegó ayer un tercer puntal; esta vez, de carácter social. A través de sus cuentas en redes sociales, la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV), habitual compañera de fatigas de ‘Gigia’ y sus representados, secundó el discurso de esa última entidad y lanzó al Ayuntamiento una llamada directa a «priorizar la ciudad«. ¿Qué significa esa sentencia? Es fácil; basta con atender a las demandas de Cimavilla para conocer la respuesta. «El barrio necesita servicios de todo tipo, servicios que se ralentizan si se pierden ayudas económicas de Europa, pero a quien gobierna parece que sólo le interesa atender un modelo de ciudad para el turismo y las hostelería, alejado de la convivencia social», plantean en la FAV, dado contestación a la cuestión anterior. En efecto, para esa confederación de asociaciones la proyectada grada «solo tendría sentido si se plantea en el contexto del proyecto ganador del Concurso de Ideas de Fomento ‘Foment-On’, que se realizó durante el Gobierno anterior y que apostaba por una recuperación pacífica y peatonal de ese espacio». Un ejemplo de planificación que ni la FAV, ni ‘Gigia’, ni la oposición política local ven en esta apuesta municipal por la futura grada. «Menos botellones, y más servicios y soluciones para el barrio«, zanja la Federación.
Esa sucesión de andanadas llevó a que el Ejecutivo, a última hora de la tarde de ayer, emitiese una respuesta, a modo de defensa. Además de acotar que las recreaciones digitales del posible aspecto de la grada -como la que acompaña a este mismo texto- «forman parte de la campaña electoral de 2023, y no tienen ninguna vinculación estilística con el proyecto definitivo», desde Foro se dejaba constancia de que el pliego, que ya está siendo redactado, «contempla como criterio de valoración el diseño arquitectónico y su integración en el entorno» del barrio. Más aún, insiste en que esta intervención, que se ejecutará este mismo año, «mejorará considerablemente la seguridad en el espacio, sí como el disfrute del mismo«. No obstante, se abre una puerta al diálogo, al comprometer el Gobierno que «consensuará la obra junto a la Asociación Vecinal, una vez definido el proyecto y con carácter previo a su licitación«.