En el contexto actual de avances tecnológicos automatizados, las políticas de inmigración actuales en función de aumentar la mano de obra sin cualificar es un descalabro para el futuro pues la IA automatizada dispensará la mayoría de los trabajos manuales
Por Urbano Rubio Arconada

Se busca Ingenieros talentosos y bilingües español-inglés que sepan interactuar con la Inteligencia Artificial (IA) y asimilar la conmutación cuántica. Sueldos por encima de los trescientos mil euros al año y gastos de viajes pagados. Estos son los empleos para la nueva revolución industrial que va a automatizar todo cuanto sea necesario para tener una sociedad, quien sabe, completamente estable basado en un modelo económico y social completamente distinto al existente. La explosión de la inteligencia artificial se acaba de iniciar. Los asuntos jurídicos ya no son problema: una consulta vía IA aporta mil abogados experimentados juntos y en varios idiomas. Si vas al médico, el especialista IA realiza el análisis clínico más completo, preciso y en tiempo récord, y más eficiente que el que hubieran hecho varios equipos hospitalarios a la vez. Los maestros serán remplazados, y esto ocurrirá en pocos años. La IA Generativa va a liberar el peso de la burocracia y de la intermediación equivocada, lo que obligará a despedir mucha “mano” empleada en empresas, y, sobre todo, en las administraciones de los estados.
En el contexto actual de avances tecnológicos automatizados, las políticas de inmigración actuales en función de aumentar la mano de obra sin cualificar es un descalabro para el futuro pues la IA automatizada dispensará la mayoría de los trabajos manuales. El mago IA ya ha salido de la lámpara de Aladino. Las redes neuronales artificiales tienen su origen hace treinta años, pero es ahora cuando explosionan por la velocidad de cómputo integrados en la “nube”: más de 200.000 millones de parámetros que no repite errores. Un avance de la capacidad computacional que lo cambia todo desde ya. Ni el mundo económico ni el político ni el social está preparado para ello, pero va afectar a todos porque es imparable y ya ha empezado a fraguarse y a estructurarse. La responsabilidad en el uso de la tecnología se encuentra en las manos de los humanos, es por eso, que los que sean capaces convivir con las máquinas y desarrollen habilidades para crearlas y controlarlas dominarán el futuro, incluida la perversidad del transhumanismo fuera del marco moral. Estamos en una fase en que la IA ya tiene todos los libros y documentos científicos de la historia incorporados e interrelacionados, por lo que su sabiduría es inmensa. Pero, la IA compaginada con la ciencia cuántica llegará un punto que ira sola de modo que se retroalimentará para generar una inteligencia aún mayor: esa es la superinteligencia que dejará atrás al común de los humanos.
La hibridación entre hombre y máquina tendrán fronteras definidas por lo que siempre habrá espacio para ir integrando más tecnología, y ahí está la clave para identificar que tipos de empleo se requerirán, cómo van a desarrollarse y estimular en ese futuro que se nos viene sin pausa. El reto no es eliminar esos espacios sino aprovecharlos a través de competir en talento a causa del IA que multiplicará exponencialmente la productividad. En menos de una década, la mayor parte del trabajo será “free lance” que preferirá no aliarse con ninguna empresa, aunque convivan y trabajen para ellas. Un nuevo entender del empleo mediante la combinación de grandes empresas tecnológicas ubicadas en ciudades modernas con personas comprometidas con el aprendizaje y capaces de acumular múltiples habilidades. La enseñanza, la preparación tiene que cambiar, y el que no se adapte a esta nueva realidad será un zombi.
Habrá que cambiar la forma de compilar los programas educativos, con profesionales mejor preparados y con modelos de enseñanza más flexibles, orientados, diferenciados por disciplinas y potenciando la inteligencia natural. La ciencia artificial y la robótica crearán empleos, aunque destruirán muchos de carácter repetitivo. Trump acaba de anunciar una inversión de quinientos mil millones de dólares y crear cientos de miles de puestos de trabajo de alta categoría en temas de IA, de “clouds” y de “data center” afianzando al país norte americano como la mayor potencia mundial en alta tecnología para ganar la competencia con China. ¿El mundo compite en los avances tecnológicos? Los estadounidenses y chinos están compitiendo ferozmente en la preponderancia de la Inteligencia Artificial. Por ejemplo, ambos están desarrollando en neuro-tecnología que consiste en una interface entre celebro-computadora para conectar el cerebro humano y las computadoras. A corto plazo tiene como objetivo tratar trastornos neurológicos como la parálisis o la epilepsia, mientras que a largo plazo aspira a mejorar las capacidades humanas. Otro objetivo está en la conquista del planeta Marte para ubicar allí gigantescos centros de datos que requiere la IA, en una ubicación donde la energía sería muy barata y las parcelas de balde. ¿Y qué hace Europa? Tenemos una presidenta europea, varios vicepresidentes ejecutivos y comisarios y a lo que se dedica es a enredarse en normativas que ahuyentan proyectos de inversión tecnológica. Eso son aranceles internos, eso es proteccionismo destructivo.
En el caso de España, la cadena genética digital es altamente dependiente de países avanzados, por lo que el acoplamiento a la IA requiere una estrategia decidida con la innovación, que ahora, ni mucho menos ocupa ni preocupa a los políticos de aquí. Eso sí, en temas de ecología, cambio climático y chorradas regulatorias tenemos capacidad de desarrollo. Es el momento de la innovación tecnológica con inversión privada y un ecosistema regulatorio y fiscal favorable a su desarrollo. La IA es la mayor intervención eruptiva de la historia que modula toda la acción económica y de empleo en el mundo: a mayor brecha tecnológica menor riqueza y menor empleo. La propia OCDE afirma que en solo cinco años seis de cada diez empleos se verán afectados por la inteligencia artificial, y en diez, la mayor parte del trabajo actual no existirá. El mundo va a velocidad de la luz y los nuevos proyectos de inteligencia artificial bien podrían llevarnos a la siguiente etapa de la evolución humana. Pero en este estado de fascinación, la reacción ha de ser proactiva y disruptiva para no merecer ser barridos por los incapaces.
Este articulo es probablemente de las cosas más infectas que habéis publicado. Este infraser está proponiendo a calzón quitado usar la IA para segregar y aumentar la desigualdad, al más puro estilo Trump y su gestapo.