I PARTE DE LA ENTREVISTA CON EL PILOTO JAVI VILLA
“Con 15, 16 o 17 años no estabas de fiesta, con tus amigos, pero también estabas viviendo otra vida, otras experiencias: conocí medio mundo”
“Era un orgullo llevar el nombre de Asturias, pero las administraciones nunca fueron para nosotros algo vital. Lo que conseguimos fue con patrocinios e hipotecas”
“Un niño con ocho años no puede estar pensando en la Fórmula Uno porque el camino es tan largo que va a ser agotador. Hay que disfrutar y tomarse las cosas en serio…”

Javi Villa (Colunga, 1987) lleva prácticamente toda su vida vinculado a la carretera y no es una frase hecha. Desde los tres años que tomó contacto con su primer kart hasta la actualidad donde acumula ocho Campeonatos de España de Montaña. Sin embargo, el asturiano compagina su afición con su trabajo diversificado entre el karting familiar, alojamientos o la gestión de una gasolinera en Ribadesella. Nada se le pone por delante a este colungués, amante de la vida tranquila que, desde su aldea de 100 habitantes, destaca las bondades de vivir en Asturias tras haber corrido en los cinco continentes.
¿Javi Villa entiende la vida sin un volante?
Entender la vida sin un volante, sí, como todo el mundo, pero hay que intentar evitar que no. Me explico. Me encanta, disfruto, hace muchos años que ya no es un tema profesional, pero sí es una parte muy importante de mi vida porque le dedicas mucho tiempo a conducir, a trabajar por el deporte o a hacer muchas cosas por placer y por pasión y no por una cuestión económica.
Tiene 34 años, pero lo cierto es su relación con el motor empezó a los ocho a través de los karts. Esto viene de casa, ¿no?
Sí. Mi padre era mecánico agrícola. A él le gustaban los coches y con tres años me hizo un pequeño kart con el que andaba por la huerta. Luego, con cuatro, tuve alguna moto, después me hizo otro kart con cinco o seis y para la comunión llegó el primer kart de competición y empezamos a hacer Campeonatos de Asturias.
Tras sus inicios en la Fórmula 3, dio el salto a GP2 y se convirtió en el primer español en obtener un triunfo en una de las pruebas, fue el GP de Francia. A partir de ahí empezaron las comparativas con Fernando Alonso. ¿Esto fue una presión añadida o vivía al margen?
No. Soy de los que piensa que no es un tema de presión. Es muy difícil siempre comparar a cualquier profesional en cualquier ámbito. ¿Es normal que se haga? Sí. Al final éramos dos españoles, dos asturianos, pero lo que Fernando había demostrado en aquel momento, lo que tenía y lo que estaba haciendo era una parte y nosotros estábamos en un pequeño camino arrancando. Cierto que fueron buenos años, se hizo una gran temporada y las cosas tenían que ir rodando y circulando hacia el camino que se pudiera.
¿Se puso demasiado el foco sobre Javi Villa?
No lo sé. Yo por lo menos no lo percibí de esa manera. Para mí eran mis carreras, peleabas, estabas con tu equipo, trabajabas todo lo posible… No era que no te enterabas de lo que pasaba alrededor, pero era mi vida normal: mi equipo ingeniero, trabajo, desarrollo y el resto estaba ahí.
“Cuando firmé con BMW pensé: ‘Hasta aquí demostré que se puede y que hay gente que ve algo’. Me llamaron solo por lo que habían visto en imágenes”
En el año 2007 probó con BMW-Sauber en unos test de Fórmula Uno en el circuito de Jerez. ¿Cuándo uno llega arriba tiene la tentación de pensar que está todo hecho?
En ese momento tampoco lo ves. En mi caso, y creo que en el de muchos pilotos, fue quitar una tensión. Hubo muchos pilotos españoles que subieron a un Fórmula Uno, pero sí considero que hubo pocos en la situación en la que nosotros estuvimos. Venía de hacer unas pruebas, estaba en el aeropuerto de Madrid con mis padres y de repente te llaman y te dicen que la semana siguiente tienes que estar en Zúrich, vas a preparar tu asiento porque el equipo de BMW quiere que pruebes y hacer un contrato contigo. Sin una llamada nuestra, sin un patrocinio y sin un euro, solo por lo que habían visto querían probar. Ese momento fue cuando pensé: ‘Hasta aquí demostré que se puede y que hay gente que ve algo’. Luego las cosas pueden salir o no salir como pasó en el futuro, pero eso te quita que tú creas si puedes o no, si eres capaz o no.

Es de los que siempre ha tenido los pies en el suelo.
Desde mi óptica, sí. A lo mejor desde dentro se ve diferente, pero yo nunca la vi: ni cuando tenía 14 años, ni cuando estaba en la GP2, ni cuando me senté en Fórmula Uno, ni cuando estoy ahora mismo en la montaña o el fin de semana en el circuito trabajando. Vives un poco con la forma que tienes de entender y de respetar a todo.
Caer y volver a levantarse. ¿Es la cara B del deporte que no conoce la gente?
Lo que me cuesta ver o analizar es a que se llama caer. Las cosas a veces salen bien, otras veces no salen y cuando eso sucede hay que ser muy claro: ¿Porque no salieron, hiciste algo mal, cometiste errores, apostaste o trabajaste en una dirección que no es la correcta? Son cosas que pasan, has de ser siempre muy honesto contigo mismo, aprender y mejorar; es la vida. O hay cosas que vienen ajenas a ti. A lo mejor me siento muy tranquilo por todo lo que pasó: me llamaron, probé un Fórmula Uno, tuve un contrato con BMW en la F1, yo hacía un año más de GP2 y a partir de ahí entraba de probador y tres años de piloto oficial. Mientras estoy en la GP2, obviamente el contrato que había firmado ellos eran dueños y señores, no tenía potestad ni fuerza para intentar modificar cualquier cosa; me llaman y luego me trasladan oficialmente que les queda un año en F1 y que obviamente el contrato que tienen conmigo hay que rescindirlo porque van a desaparecer. Ahí se termina y piensas: ‘¿Es algo que yo pueda hacer? Que en pleno 2008, 2009, 2010 hayamos tenido una crisis donde miles de personas se quedaron sin trabajo, muchas empresas cerraron, un momento en el que hay que replegar un poco y te pilla a punto de dar uno de tus mayores saltos’. Yo no puedo decidir por eso, hice todo lo posible en mi trabajo y a partir de ahí vinieron otros caminos y otras nuevas posibilidades. Agradecido de todo lo que viví y gracias a esas vivencias, también desarrollas tu vida a día de hoy.
Esos caminos le llevaron a los turismos. ¿Es un ejemplo de la reconversión de un piloto?
En la parte deportiva hay pilotos más rápidos que yo, siempre lo vi, tuve compañeros muy, muy rápidos, pero creo que hay algo que se me da muy bien dentro de los equipos: el desarrollo, el trabajo y la adaptación. Después de estar en la GP2 con un equipo como Supernova con el que corrí después de una temporada muy mala, me llaman y me dicen: ‘Oye Javi ¿dónde estas? Necesitábamos que vinieras mañana a Jerez a rodar’. Llegué e hice segundo en los test, pero es que un año más tarde, cuando ya estaba corriendo la MINI y completamente fuera de Fórmula Uno, me llama Arden, el equipo de Christian Horner a través del ingeniero que había trabajado conmigo y me dice: ‘Nos entregan los GP2 nuevos y nos gustaría que nos hicieras la puesta a punto y el inicio en Francia, en el circuito Paul Ricard’. Cuando dos equipos de ese nivel tienen un problema, tienen que hacer un test que vale 50.000 euros rodar y la apuesta eres tú cuando ya estás fuera significa que algo haces bien. ¿Qué pasa? Que luego la GP2 necesita mucho dinero y una cosa es hacer un test y un trabajo y otra cubrir una temporada económicamente.
Su explosión llegó en los Campeonatos de España de Montaña. Ocho títulos en los últimos 10 años. No creo que muchos pilotos puedan decir eso…
Tenemos uno en Asturias, no en ese porcentaje, pero que tiene ocho títulos de montaña como yo: Fombona. Ahí estamos los dos, mano a mano, él con los turismos y nosotros con prototipos. Empecé con todo el equipo de BRC, con Bango cuando estábamos todavía en el Mundial de Turismos, poco a poco me fui metiendo en la casa, en la familia y sinceramente es algo que agradezco un montón. Llevo muchos años en la montaña, es una disciplina mucho más relajada que los circuitos, tienes más contacto con todos los pilotos, el ambiente en el Campeonato de España y Europa es muy familiar, no hay esa rivalidad… Tener amistad con alguien en los circuitos y luego salir a pista, empujarse era un trato más difícil, con el público ni te digo y en la montaña, vives las carreras de otra manera. Llevo muchos años en la montaña disfrutando, obviamente hago cosas en los circuitos cuando me llaman porque me gusta, pero de la forma que estoy viviendo ahora mismo las carreras, es casi familiar: peleas por desarrollar un coche que se hace en Asturias, con un equipo de Asturias, con patrocinios de Asturias… Tengo que agradecerles que cuenten conmigo para este proyecto y estoy encantado.
¿El Fito es un lugar especial?
Sí, claro. Nací y viví en Loroñe, cuando nos fuimos con el karting pasé a vivir a la otra parte en Arriondas y ahora con mi novia he vuelto a vivir a Loroñe. El Fito toca entre los dos puntos donde yo viví. De pequeño, me tocó verlo muchos años, me lo perdí una gran época porque solía coincidir con el Gran Premio Barcelona y ahora lo puedo disfrutar y encima los últimos tres años estamos haciendo podio dentro del Campeonato de Europa con los nuevos coches que hacemos en la escudería BRC. Es una carrera especial, pero a veces me da pena porque no la puedes disfrutar tanto como te gustaría: hay mucha gente alrededor, mucha atención y tienes que estar con todo el mundo. Vives una carrera de Francia mucho más porque tienes esa tranquilidad que no la encuentras en casa por intentar acercarte, estar con toda la gente que tiene ganas de vivir esa prueba. Son las dos caras de la moneda.

¿Se para a pensar lo que ha sido su carrera? Pese a su juventud tiene una dilatada trayectoria.
Sí, alguna vez. Con el paso de los años vas viendo lo que viviste, las oportunidades, las cosas buenas, las malas, cómo se hubieran podido gestionar mejor, con otra madurez, con otra experiencia, pero simplemente por aprender. No te arrepientes de nada. Las decisiones que se tomaron en aquel momento con la información que había fue siempre de la mejor manera que creíamos que se podía hacer y, a toro pasado, es muy fácil decidir, pero eso nunca tiene que hacer que te arrepientas sino enseñarte.
¿Cuál es el mayor sacrificio que ha tenido que hacer Javi Villa en su vida por el deporte?
Sinceramente, no considero nada un sacrificio. Todo lo que hice con el deporte era porque me gustaba, porque yo creía que lo merecía y lo que tuve fue una vida diferente. Es cierto que con 15, 16 o 17 años no estabas de fiesta, con tus amigos, viajabas mucho, no tenías ese círculo de amistades como el resto de los niños, pero también estabas viviendo otra vida, otras experiencias: conocí medio mundo, corrí en los cinco continentes, tuve una formación y un trabajo que cuando tienes 20 años lo único que tienes que dar es las gracias.
“Pasé los últimos tres años viviendo en Madrid y en cuanto pude volví corriendo a Asturias, no lo cambiaría”
¿Ha sentido el respaldo de las administraciones o es de los que se lo ha tenido que trabajar por su cuenta?
Fuimos de los que empezamos a mover el famoso ‘Asturias, Paraíso Natural’, se agradece, era una buena colaboración y estaban con nosotros, pero era un 5% de los presupuestos que nosotros teníamos para correr. Era un orgullo llevar tu tierra, pero las administraciones nunca fueron para nosotros algo imprescindible ni vital. Era una ayuda, que toda es buena, y era poder llevar a Asturias representado en el pecho, pero todo lo que tuvimos que sacar fue buscándonos patrocinios y muchas veces con hipoteca de tu casa.

¿Hasta cuándo le queda gasolina a Javi Villa?
Me gusta pensar que como a Fombona, espero que pueda disfrutarlo durante muchísimos años. Hay épocas para todo: donde fui profesional y me dedicaba en exclusiva a ello, ahora mismo estoy una gran experiencia y creo que desarrollo un grandísimo trabajo, pero lo compaginas con tu día a día, que es lo que te da de comer y lo que te mantiene. Esto es un hobby, pero por suerte puedo hacer una gran aportación debido a lo que viví en la juventud y más adelante llegará otra época donde sea meramente disfrutar y a lo mejor ya no es el mismo ritmo que llevas, pero que nunca falte esa afición que tengo ahora.
¿Qué tiene en mente para los próximos meses?
Hace poco hicimos el Campeonato de Europa en Francia con un pódium muy bueno. Dentro de dos semanas tenemos el siguiente Campeonato de Europa en Portugal y a continuación el Fito que ya se junta con el Campeonato de España de nuevo. A partir de ahí, no lo sé. Es la escudería la que tiene que decidir si seguiremos peleando por el europeo o terminaremos centrados en el nacional. Estos años también estuve haciendo el desarrollo del Campeonato de España de Turismos junto a la Federación Española y bastante metido en la parte de Federación para intentar luchar por un deporte que me gusta y para que niños de 15, 16 o 17 años, que se pueden encontrar como yo hace tiempo, puedan tener un camino en España.
¿Alguna experiencia que le quede por probar? Vimos por ejemplo a Fernando Alonso competir en un Dakar.
De momento soy de asfalto. Tengo diez campeonatos de España, uno en Fórmulas, otro en Turismo y los ocho de Montaña, estuve en la GP2, probé un Fórmula Uno, anduve con GT, NASCAR, el Mundial de Turismos, las copas… Disfruté y pude pasar de la carretera a la montaña. El año pasado hice una pequeña prueba, con otro fabricante español como es RMC, dentro de los rallys. Fue algo muy light, pero sí me gustaría desarrollarla un poco más, conocer la disciplina de los rallys en el asfalto para tener las tres partes un poco más vividas desde dentro y conocerlas mejor.
Ha viajado por medio mundo. Sin embargo, es de los que defiende que como en Asturias en ningún sitio. ¿Cuál es la magia del Principado?
(Risas) No lo sé a ciencia cierta. Lo defiendo a capa y espada. Tenemos un balance entre trabajo, calidad de vida, posición económica. En Asturias nos podemos mover muy bien. Conoces sitios donde a priori todo es muy maravilloso, pero luego no lo es tanto. Muchas veces nos cuesta valorar lo que tenemos en casa y sobre todo la calidad de vida, relajarse, vivir. A veces falta oportunidades de trabajo si lo comparas con Madrid, es verdad, pero quien lo pelea y puede encontrar su puesto, no hay comparación. Me pasé los últimos tres años viviendo en Madrid y en cuanto pude volví corriendo a Asturias, no lo cambiaría.

¿Asturias es el sitio que nos enseña a disfrutar de la vida en un momento en el que corremos para llegar a todos los sitios?
Sí, vives mucho más tranquilo. A veces se pierde la perspectiva porque disfrutamos de ello a diario y cuesta valorarlo, ¿no? Cuando ves o escuchas a gente que viene de fuera y te cuenta detalles de Asturias que para ellos son llamativos y hasta que no lo piensas dices: ‘No lo valoré nunca porque lo conozco desde que tengo uso de razón’ y empiezas a vivir en otros sitios o viajar y comparas ese estrés de levantarte a las seis de la mañana, los atascos, la oficina, sentarte en una terraza entre dos coches… Y yo estoy en una zona rural, ya ves lo que es Loroñe, algo que me encanta. Quien puede defender eso, no tiene valor.
“El año pasado hice una pequeña prueba dentro de los rallys. Me gustaría desarrollarla un poco más, conocer la disciplina en el asfalto”
Además de su carrera como piloto, también gestiona el circuito de karts de Soto de Dueñas. ¿Inculcar a los chavales lo que usted aprendió le hace disfrutar aún más de su profesión?
Es una guerra más difícil. Mi primer campeonato de España fue cuando gané el Repsol Racing For Spain y fue monoplazas, en karting nunca pude hacer un Campeonato de España, hacía Campeonatos de Asturias. El karting es muy caro y en mi casa la situación económica no lo permitía. Todo lo que mi padre y mi madre podían ahorrar daba para realizar una prueba, la hacías y volvías. Nunca hubo más hasta que pasé a los monoplazas porque ganamos el Racing for Spain. Luego llegó la F3 y nos fue bien y cuando te das cuenta en dos años estás en la GP2, al año siguiente ganando carreras y en un Fórmula Uno. ¿Cambió algo? No, para mí era exactamente lo mismo que cuando estaba en el karting. Es algo que me gustaba, que disfrutaba de ello y que no se me daba mal. Sí es verdad que siempre me tomé muy en serio todo lo que hice. Cuando los padres te preguntan, la respuesta es clara: que disfrute, las cosas poco a poco. Un niño con ocho años no puede estar pensando en la Fórmula Uno porque el camino es tan largo que va a ser agotador. Hay que disfrutar, ir a las carreras, tomarse las cosas en serio… El deporte le va a aportar sacrificio, lucha, pelea… Esos valores los va a ganar. Va a llegar un momento donde va a preferir levantarse un domingo por la mañana, coger una mojadura y subir al coche tiritando porque lo disfruta. Si le das eso, ya ganó todo lo del deporte y luego ojalá vaya bien o sea rápido, pero además de todo eso, tiene que tener la suerte de estar en un momento, o encontrar un programa o tener unos patrocinios que los saque. Son tantos factores los que lleva el automovilismo, pero los primeros no los podemos perder porque son los fundamentales.

Hace poco tuvo la visita del ‘Guaje’ Villa. ¿Se le dan bien los karts?
(Risas) Sí, nos llevamos bien hace muchos años. Siendo asturianos y coincide el apellido siempre hubo por esa parte un poco de vínculo. Se pasó por aquí con los amigos y con la familia. Le gustan los coches y ha estado también en otra época del deporte y hay que disfrutar de ella.
Y usted de fútbol ¿cómo anda?
Oh, bastante peor que él con los coches (risas). Soy muy malo y mira que me gusta el deporte, apuntarme a todo, pero el fútbol y yo tenemos una relación difícil. Suelo ir a partidos benéficos cuando me llaman, pero que me pongan de lateral para por lo menos correr y a ver si estorbo un poco a alguien, nada más.
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