El Juzgado de Violencia sobre la Mujer de la ciudad atiende la petición de la Fiscalía de encarcelar provisionalmente al sujeto, que ya había sido arrestado la semana pasada por masturbarse en el Muro, ante los riesgos de fuga y de reiteración delictiva

Agresión sexual, allanamiento de morada, robo, lesiones… Los términos anteriores integran la lista de razones por las que este miércoles, a primera hora de la tarde, el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Gijón ha decretado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza del apodado ‘onanista de La Escalerona’, el hombre que, la pasada semana, fue arrestado en el entorno de la escalera número cuatro del Muro de San Lorenzo por masturbarse en la vía pública. En esta ocasión, la medida parte de una petición formulada por el Ministerio Fiscal después de que ayer martes el individuo entrase en un domicilio situado en la calle Marqués de San Esteban, presuntamente con afán de robar, y terminase agrediendo sexualmente a la única ocupante de la vivienda. Su arresto se producía hacia el final de la mañana y, finalizada la elaboración del atestado policial, la Fiscalía emitía dicha solicitud, al haber detectado riesgos de fuga y de reiteración delictiva. El sujeto ya se encuentra en dependencias del Centro Penitenciario de Asturias.
Por lo que ha podido saber este diario, el ahora detenido encadena una lista extensa y variopinta de incidentes, de mayor o menor gravedad. En los días pasados su presencia se volvió habitual en distintos puntos de la ciudad, especialmente en las inmediaciones de la costa, y no escasearon los casos en los que se encaró con los viandantes. No obstante, su gran ‘hito’, y por el que se ganaría su apodo, sucedió el pasado miércoles; ese día fue descubierto en plena sesión onanista en ‘La Escalerona’, conducta que llamó poderosamente la atención de los transeúntes, y que llevó a la Policía Local de la ciudad a intervenir. Al día siguiente fue aprehendido de nuevo; esta vez, por hollar las dependencias del Real Club Astur de Regatas, con el fin de sustraer lo que pudiese. Una vez más, su ‘aventura’ le llevó a los calabozos policiales; no obstante, cinco días después volvió a acaparar titulares cuando se encaramó a una barandilla y se envolvió en la bandera de la Unión Europea que ondea frente a los Juzgados de Gijón. Se le achacan problemas psicológicos.