Empresario «generoso, emprendedor y con un corazón muy grande», capitaneó El Colonial, un icono del ocio gijonés

La hostelería gijonesa llora la pérdida de Eduardo Fanjul, fallecido a los 42 años, una noticia que ha dejado en shock a amigos, compañeros de profesión y a toda una generación que creció al calor de los locales que impulsó. Emprendedor, trabajador incansable y con un carácter cercano que marcaba a quienes le rodeaban, Edu —como le conocían todos— deja un profundo vacío en el sector y en la vida social de Gijón.
“Era una persona excepcional, única, con un corazón muy grande”, resume la exgimnasta olímpica gijonesa Mónica Martín Cid, todavía conmocionada por la noticia. “Le conocía desde hace 20 años y era de esas personas que, si podía ayudarte o tenderte una mano, lo hacía sin pensarlo”. Palabras que se repiten entre quienes compartieron con él trabajo, noches interminables y también proyectos de vida. La noticia de su fallecimiento ha golpeado con especial dureza a su círculo más próximo, que aún trata de asimilar una pérdida tan temprana.
Edu Fanjul fue el impulsor del mítico pub Colonial, un local que durante 16 años se convirtió en una auténtica referencia del ocio nocturno gijonés. Por su barra pasaron miles de personas y se forjaron amistades que, en muchos casos, aún perduran. El Colonial no solo fue un negocio de éxito, sino también un punto de encuentro que marcó una época en la ciudad.
Su trayectoria en la hostelería fue siempre un reflejo de su carácter inquieto y emprendedor. Edu tenía claro que quería dedicarse a este sector y luchó por conseguirlo. Supo leer los cambios en las formas de ocio y adaptarse a ellos, algo que no siempre resulta sencillo en un ámbito tan exigente. “Sabía cuándo dejar la noche y cuándo empezar otro tipo de negocio”, explican quienes le conocían bien. Ese instinto le llevó a reinventarse y a seguir creciendo profesionalmente.
Tras su etapa más vinculada al ocio nocturno, apostó por nuevos proyectos, entre ellos la sidrería La Volanta, desde donde continuó desarrollando su vocación hostelera con la misma ilusión de siempre. “Era muy emprendedor y tenía muchas ganas de seguir, de vivir, de sacar adelante sus negocios”, señalan. Precisamente esa energía vital es lo que hace aún más dolorosa su pérdida. “Se fue muy prontito y tenía ganas de vivir, de seguir con su vida”, lamentan sus amigos.
Más allá de su faceta profesional, Eduardo Fanjul era una persona muy querida en el ámbito personal. Era un rostro conocido y apreciado en numerosos ambientes de la ciudad. Su cercanía, su disposición constante a ayudar y su trato humano le granjearon el cariño de compañeros, clientes y amigos, que ahora lo recuerdan con emoción.
Las muestras de afecto y condolencias no han dejado de sucederse desde que se conoció la noticia, reflejo del impacto que tuvo en la vida de muchas personas. Edu deja un legado que va más allá de los negocios: el de una forma de entender la hostelería basada en el esfuerzo, la adaptación y, sobre todo, en las personas. Su funeral tendrá lugar este lunes, día 26 a las 17 horas, en iglesia parroquial de San Félix de Valdesoto.