Un estudio estima la presencia de este hidrocarburo bajo la plataforma continental del territorio, pero en una cantidad muy pequeña; la comunidad sí sería más atractiva por su gas

En un contexto de disputas internacionales por el petróleo, con la mirada puesta estos días principalmente en Venezuela y en Groenlandia, no es difícil dejar marchar la imaginación, realizar un ejercicio de política ficción y especular sobre qué atractivo podría tener Asturias en este sentido para una potencia extranjera. Lo primero es preguntarse: ¿hay petróleo bajo nuestro suelo? La respuesta es sí, aunque en una cantidad tan pequeña y a tal profundidad que en un primer momento no hace rentable su prospección.
Un estudio encargado por la Asociación de Compañías de Exploración y Producción de Hidrocarburos (ACIEP), titulado ‘Evaluación preliminar de los recursos prospectivos de hidrocarburos convencionales y no convencionales en España’ y publicado en marzo de 2013, estimaba que en el Golfo de Vizcaya, «diferenciándose Asturias y Golfo de Vizcaya», habría 313 millones de barriles de petróleo. Un mes más tarde, se daba a conocer en la jornada ‘Retos de la exploración y producción de hidrocarburos’, celebrada en la Escuela de Minas de Madrid por la propia ACIEP, que en Asturias la cifra se situaría en algo más de 3 millones de barriles.
Ésta supone una cantidad muy baja si tenemos en cuenta que la producción diaria de Venezuela está cercana al millón diario, cantidad reducida en comparación con años anteriores por problemas de infraestructura, ya que en épocas de la presidencia de Hugo Chávez llegó a superar los 3 millones diarios. Y otro ejemplo: España consume más de un millón de barriles diarios, por lo que Asturias sólo podría abastecer el país por 3 días.
No sucede lo mismo con el gas. Mismas fuentes apuntan que Asturias contaría en este caso con una reserva estimada de 370.000 millones de metros cúbicos. Se trata de una cifra importante que, como se destacó en 2013, convierte a la comunidad en una de las autonomías españolas con más posibilidades en este hidrocarburo. Es importante precisar que todos estos datos son estimaciones a partir de las diferentes exploraciones hechas en los años 70 y, posteriormente, en sondeos desarrollados por diferentes empresas en la plataforma continental oriental y en tierra firme hasta nuestros días.