El fallo humano está prácticamente descartado y la investigación se centra en el material móvil o la infraestructura ferroviaria

Al menos 40 personas han fallecido y más de 150 han resultado heridas tras el grave accidente ferroviario ocurrido este domingo por la tarde en el término municipal de Adamuz (Córdoba), donde un tren de alta velocidad de Iryo descarriló y colisionó con un Alvia de Renfe que circulaba por la vía contigua. Entre las víctimas mortales se encuentra el maquinista del convoy de Renfe. La cifra de fallecidos no se considera definitiva, según ha advertido el ministro de Transportes, Óscar Puente.
El siniestro se produjo a las 19:45 horas, cuando el tren de Iryo, que había salido de Málaga con destino a Madrid, descarriló a la altura de los desvíos de entrada a la vía 1 e invadió la línea paralela, por la que circulaba el Alvia Madrid-Huelva. En ambos convoyes viajaban cerca de 500 personas. El impacto provocó que varios vagones salieran despedidos, algunos de ellos quedando amontonados en un terraplén de difícil acceso.
Según el último balance oficial, 43 heridos permanecen hospitalizados, 12 de ellos en unidades de cuidados intensivos, con nueve pacientes en estado grave, entre los que se encuentra un menor. Los heridos leves fueron atendidos inicialmente en el polideportivo municipal de Adamuz, habilitado como centro de emergencia.
Hasta la zona se desplazaron el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, quienes destacaron la coordinación entre administraciones y decretaron tres días de luto oficial. Sánchez pidió además informarse únicamente a través de canales oficiales para evitar la propagación de bulos.
Las labores de rescate continúan en un entorno que fuentes de la Guardia Civil han calificado como “un escenario de guerra”. Más de 220 efectivos, apoyados por helicópteros, drones y unidades especializadas, trabajan en la recuperación de cuerpos y la búsqueda de posibles víctimas entre los restos de los vagones. El Instituto Armado ha desplegado expertos en identificación por ADN y huellas, los mismos que actuaron en la reciente dana, para acelerar el reconocimiento de los fallecidos.
El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, aseguró que “el fallo humano está prácticamente descartado”, ya que la línea cuenta con sistemas de seguridad automáticos que corrigen posibles errores del maquinista. El tren de Iryo había pasado su última revisión el pasado 15 de enero y fue fabricado en 2022. Las investigaciones apuntan ahora a un posible fallo del material móvil o de la infraestructura, aunque no habrá conclusiones a corto plazo.
Como consecuencia del accidente, la circulación de alta velocidad entre Madrid y Andalucía permanece suspendida, al menos, durante toda la jornada de este lunes, mientras Adif evalúa los daños en una línea clave para el tráfico ferroviario del sur del país.