El apellido López, sinónimo de sabor en la Fidma

Hay aromas que se convierten en parte de la memoria colectiva. En la Feria Internacional de Muestras de Asturias, uno de ellos es el del calamar a la plancha, que desde hace casi sesenta años guía a los visitantes hasta los stands de Exclusivas López. Allí, entre el bullicio, el humo de las planchas y el ir y venir de bandejas, trabajan codo con codo los hermanos Emilio, Inma y Charo, herederos de una historia que empezó con sus abuelos y que hoy es inseparable de la Fidma.
Todo comenzó en 1965. Emilio López y Charo Melero, feriantes de los de antes, habían recorrido España con su caravana de ilusión y bocados rápidos. Pero al llegar a Gijón, decidieron echar raíces. Les conquistó el carácter abierto y callejero de los asturianos, que no necesitaban una mesa para comer, sino que se apañaban apoyados en una barra improvisada o en la rueda de un tractor. Primero trajeron los perritos calientes —“carne de calceta, pa’quien la meta”, bromeaban los incrédulos— y luego, cuando el mercado se llenó de competidores, la abuela Charo tuvo el olfato de apostar por el calamar.
Aquellos primeros bocadillos se preparaban con calamar fresco de la rula, aceite de oliva virgen extra y el mimo de quien cocina para su propia familia. Con el tiempo, y para responder a la demanda, llegó el calamar refrigerado de calidad idéntica, pero la receta sigue intacta. Y es que si algo funciona, no hay que tocarlo.
Con los años, la familia amplió su oferta: El Chilu, las patatas asadas y fritas, Bocatas La Carpa, bollería recién hecha, helados y granizados para todos los bolsillos. No hay rincón de la Fidma sin rastro de su apellido. Durante quince días, desde la mañana hasta la noche, los López viven casi más en el recinto ferial que en su propia casa.La pasión por la Feria viene de lejos. La abuela Charo lo dejó claro cuando invirtió 25 millones de pesetas —todos sus ahorros— en levantar el estand de El Chilu, con su terraza inconfundible. Hoy, Exclusivas López da trabajo a decenas de personas y conserva intacta la filosofía que les ha traído hasta aquí: la Feria les lo ha dado todo, y ellos se lo devuelven cada verano. Los López tienen cuerda para rato.