El dúo zaragozano ofreció dos horas de directo impecable con Dolce Vita, clásicos inolvidables y momentos que emocionaron al público asturiano
El Pabellón de La Magdalena vivió ayer una de esas noches para el recuerdo que quedará grabada en la memoria musical de la ciudad. Más de 6.000 personas llenaron hasta la bandera el recinto para disfrutar del concierto del dúo zaragozano Amaral, que encendió al público desde el primer acorde hasta el último. El espectáculo comenzó con “Dolce Vita”, el tema que da título al último álbum de la banda, y de inmediato conectó con una audiencia cuya media de edad rondaba la treintena, si bien no faltaron espectadores de todas las edades que llegaron para vibrar ante algunos de los ya himnos del dúo.
Eva Amaral y Juan Aguirre llevaron a los asistentes por un recorrido sonoro que combinó prácticamente todas las canciones de Dolce Vita con sus grandes clásicos, entre los que destacaron “Son mis amigos” y “Sin ti no soy nada”, temas especialmente aplaudidos. Uno de los momentos más intensos de la noche llegó con “Salir corriendo”, interpretada mientras se proyectaba un vídeo con imágenes de Ester Navarrete, la atleta española que protagoniza el videoclip de ese tema contra la violencia de género y que obtuvo una ovación impresionante por parte del público.
El concierto también tuvo un tramo especialmente emotivo con un homenaje audiovisual a Víctor Jara, acompañado de fotografías y materiales que evocaron su figura previa a su muerte. En paralelo, y en un guiño nostálgico, Amaral rememoró su primera actuación en Avilés en 1999, cuando tocaron ante solo 37 personas en el desaparecido pub Don Floro. Eva y Juan enviaron un mensaje especial a quienes les acompañaron en aquel entonces, entre ellos el recientemente fallecido periodista musical Alberto Toyos, y recordaron también a figuras locales como el promotor Béznar Arias.
Una noche unánimemente calificada como espectacular, que tuvo en la salida del pabellón su única nota negativa, al formarse un embotellamiento en el acceso peatonal principal, lo que provocó aglomeraciones temporales. Aun así, el balance final fue rotundamente positivo: un directo enérgico que dejó al público extasiado y encantado, y que sigue consolidando a Amaral como uno de los grupos imprescindibles del pop rock español.















