El propietario de la popular sidrería de Cimavilla fue futbolista del Sporting por dos temporadas, la 64-65 y la 65-66, aunque no llegó a debutar en partido oficial

No pudo debutar con la camiseta rojiblanca, pero vio este otoño con orgullo como su nieto, el juvenil Nico Riestra, sí lo hacía. Ayer falleció a los 81 años Federico González Fuertes, conocido hostelero por su trabajo al frente de Casa Fede, popular sidrería de Cimavilla, que abrió en la década de los 90 y que continúa activa con su hija Yolanda en los fogones, aunque fue una profesión tardía, ya que antes regentaba un concesionario de coches en el barrio alto.
En sus tiempos mozos Federico había probado fortuna con el fútbol. Nacido en Villaviciosa en 1944, de niño vino a vivir a Gijón. Como bien relatan Frichu Yustas, Miguel Fernández y Miguel A. Menéndez en la ‘Enciclopedia Biográfica del Real Sporting de Gijón (1916-2024)’, jugó en el juvenil del Atlántico para después pasar al Camocha, donde destacó, llamando la atención del Sporting, en aquellos tiempos en Segunda División. Extremo derecha, firmó por dos años, disputando seis amistosos de pretemporada en la 64-65, pero ante la falta de minutos salió cedido al Ensidesa, donde anotaría 4 goles en 11 partidos, mientras que en la siguiente su destino sería la Cultural. Jugaría 3 campañas más en el Candás, donde se retiraría en 1970, aunque no terminaría su vinculación con este deporte, ya que entrenaría después a equipos del Codema.
Su nieto, el juvenil Nico Riestra, sigue sus pasos y, pese a su juventud, ya pudo disfrutar de sus primeras carreras en El Molinón. También extremo diestro, disputó 22 minutos en el empate con el Eibar (1-1) de la decimocuarta jornada, aunque antes debutaba en Mieres en la primera ronda de Copa (0-1). El funeral de Federico será esta tarde, a las 18 horas, en San Pedro.