Pese a lo espectacular del suceso, que atrajo decenas de miradas y llevó a la movilización de varios vehículos del Servicios de Bomberos de Gijón, al final todo se redujo a una avería en una caldera, sin que llegase a haber incendio alguno

Mira que suele tener su dificultad encontrar mesa para almorzar fuera de casa un 6 de enero, a la sazón jornada de Reyes Magos… A menos que se hagan reservas con una antelación importante, dar con hueco en un restaurante a última hora acostumbra a resultar toda una odisea, al toparse el cliente con locales abarrotados, encargos por docenas… Lo típico. De ahí que lo sucedido ayer en El Llano, aunque resultase una pequeñez, generase emociones encontradas entre sus ‘víctimas’. Mediada la tarde de este martes, a eso de las cuatro, los comensales que a esa hora comían en la sidrería Villa Lucía, ubicada en el cruce de las calles Leoncio Suárez y María Josefa, eran evacuados al exterior a toda prisa a consecuencia de la densa humareda negra que, de pronto, comenzó a manar de una chimenea. Varias dotaciones del Servicio de Bomberos de Gijón acudieron al lugar… Pero, al final, todo fue un susto.
Y es que, según ha podido saber este diario por fuentes no oficiales, la causa tras esa fumata nera estuvo en una avería registrada una de las calderas del bloque -concretamente, una inadecuada combustión del combustible que la alimenta-. Algo que bastó para alarmar a los vecinos, autores de la llamada a los profesionales de emergencias gijoneses, y para desalojar la sidrería en cuestión, pero que entrañó riesgos menores y, sobre todo, que no degeneró en incendio alguno. Así, tras una media hora de despliegue, con los infortunados clientes presenciando y grabando lo acontecido, los bomberos volvieron a su base… Y los comensales, a sus mesas, decididos a rematar el almuerzo de Reyes y, de paso, a atesorar esa inesperada anécdota.