Indra está construyendo ante la antigua nave de calderería pesada de Duro Felguera un obstáculo artificial diseñado para testar la movilidad de los vehículos militares que allí se fabricarán, incluido el 8×8 ‘Dragón’ para el Ejército de Tierra español
Es un detalle estético aparentemente nimio, pero que no ha pasado desapercibido a aquellos que, estos días, transitan por el entorno de Poniente, por los terrenos de ‘Naval Azul’ o, en resumidas cuentas, por cualquier otro punto de Gijón desde el que sea visible el antiguo ‘Tallerón’ de calderería pesada de Duro Felguera, recientemente adquirido por la armamentística Indra Sistemas. A pocos metros de la nave, entre uno de sus accesos y la franja litoral, se alza una suerte de ‘colina’ artificial, un obstáculo claramente hecho por la mano del hombre, que simula una loma muy pronunciada surcada por un camino de tierra y piedras, y en torno al cual aún se afanan cuadrillas de obreros ataviados con cascos blancos y chalecos reflectantes. Por descontado, la duda lógica surge en la mente de muchos de esos testigos… ¿Qué es eso? La respuesta, a tenor de la actividad que allí desarrollará Indra, es totalmente comprensible: se trata de un elemento diseñado para poner a prueba los vehículos militares que se construirán o rematarán en el ‘Tallerón’.
La presencia de estructuras así no resulta inusual en los polígonos militares e industrias del sector. A decir verdad, todo lo contrario. Cada vez que un vehículo -ya sea un carro de combate, un transporte de tropas, un vehículo de reconocimiento…- pasa de la mesa de proyectos a la línea de producción y, finalmente, sale de la cadena de montaje, es imprescindible testar sus capacidades, para confirmar que se ajustan a las exigencias del cliente. En el caso concreto de esta especie de loma, si bien la empresa no ha dado explicaciones al respecto, elementos similares en otras plantas de producción castrense del mundo se utilizan para evaluar el desempeño de los vehículos a la hora de ascender y descender accidentes del terreno pronunciados, considerando variables tan dispares como la potencia de los motores, capacidad de trepa, su agarre en el descenso y, en el caso de aquellos modelos artillados, su estabilidad como plataforma de tiro sobre una superficie ni horizontal, ni llana. Y cabe pensar que la ‘criatura’ de Indra encargada de estrenar ese recurso será el vehículo de combate sobre ruedas 8×8 ‘Dragón’, actual caballo de la batalla de la firma, que lo suministrará al Ejército de Tierra.





