El año que está a punto de terminar deja en la memoria municipal colectiva un buen puñado de hechos dignos de recuerdo, para bien… O para no tanto; miGijón ha seleccionado media decenas de ellos especialmente relevantes para los gijoneses

«¡Hasta siempre, 2025!». ¿Cuántas personas, en los casi 182 kilómetros cuadrados que ocupa el municipio de Gijón, se preparan para pronunciar esa frase dentro de unas pocas horas, una vez los relojes marquen la medianoche? Efectivamente, muy pronto este año será un mero recuerdo para el conjunto de la ciudadanía, y una serie de anotaciones en los libros de historia que, en un futuro más o menos lejano, los eruditos podrán consultar. Y lo cierto es que no han escaseado los hitos dignos de figurar en dichas páginas… Desde la salida de la salida de José Ángel ‘Cote’ Valdés del Real Sporting o el fallecimiento de Jorge María ‘Ilegal’ Martínez, hasta la visita del buque escuela de la Armada ‘Juan Sebastián de Elcano’, con la princesa Leonor a bordo, la actualidad poblada por decenas de hechos relevantes que han atraído la atención de los gijoneses. Por eso, a modo de balance, en miGijón hemos seleccionado cinco de ellos, escogidos por su especial trascendencia. Y lo cierto es que ninguno de ellos ha dejado indiferente a la ciudad, para bien… O no.
1. ‘Gran Apagón’
Sin duda, la noticia estrella este 2025. El 28 de abril, a las 12.33 horas, la Península Ibérica y, por tanto, Gijón se quedaban a oscuras, víctimas de una caída generalizada del suministro eléctrico supuestamente debida, entre otras causas, a una serie de fallos técnicos y a episodios de sobretensión en las jornadas previas. El asunto sigue siendo investigado, con la gestión de Red Eléctrica de España en el foco, pero en los primeros momentos, y sin que hubiese forma de acceder a información objetiva, corrieron como la pólvora teorías de lo más pintorescas, o descabelladas: desde la caída de un avión sobre un tendido eléctrico en Francia, hasta masivos incendios forestales en Portugal. Al margen de tales bulos, las escenas fueron memorables: semáforos apagados, tráfico suspendido, negocios dependientes de generadores autónomos… Eso sí, si alguien esperaba que se desatase el caos vio su deseo frustrado. La población mantuvo la calma, supo adaptarse al problema y, como ya ocurriese durante la pandemia, hizo gala de una solidaridad digna de encomio. Además, fue el gran día de los amantes del preparacionismo; de hecho, en los días siguientes proliferaron los tutoriales y consejos para mantener en casa una mochila de emergencia con recursos para subsistir, al menos, 72 horas. Sea como sea, para las seis de la mañana del 29 la normalidad ya había vuelto a la red.
2. Incendio en el monte Areo
El capítulo de dramas volvió a estar marcado por los incendios forestales, que en la segunda mitad del año volvieron a asolar Asturias con especial virulencia, y cuya pegada alcanzó tales cotas, que fue necesaria la ayuda de la Unidad Militar de Emergencias (UME), de las Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF) y de bomberos procedentes de otras regiones españolas, así como voluntarios internacionales, para combatir los múltiples frentes, muchos de ellos llegados desde la vecina León. Dentro de ese torbellino de fuego, Gijón se convirtió en protagonista involuntario durante varios días de octubre, concretamente del 22 al 23, cuando un foco declarado en las faldas del monte Areo obligó a evacuar a decenas de vecinos del camín de la Melendrera, en Serín, y a realojarlos en el Colegio de Monteana. Con los vecinos presas del miedo, las dotaciones del Cuerpo de Bomberos de Gijón y del Servicio de Emergencias del Principado presentaron batalla a las llamas durante toda la noche, hasta que, en la jornada del 22, la situación remitió lo suficiente como para que los lugareños desplazados pudiesen regresas a sus domicilios, sin que se hubiesen registrado daños en viviendas, ni tampoco heridos. Por su parte, el resto de frentes dispersos por las geografía asturiana fueron eliminados progresivamente, gracias al masivo esfuerzo conjunto.
3. Traslado del Albergue Covadonga
A una escala más social que material, el anunciado realojo temporal de los usuarios del Albergue Covadonga, necesario para posibilitar la rehabilitación de su sede tradicional, hizo correr ríos de tinta, y alimentó un debate sobre la conducta de una parte de los vecinos de Gijón que, todavía hoy, continúa activo en ciertos círculos. Y es que el afán inicial del Ayuntamiento de habilitar las antiguas dependencias del Hogar de San José, en El Natahoyo, como emplazamiento provisional se topó con la oposición enconada de los vecinos de dicho barrio y de la zona de Poniente, contrarios a la convivencia con una población, la del Covadonga, a la que tacharon de «conflictiva». Frente a dicha posición -que incluyó concentraciones y pitadas contra el Ejecutivo local-, múltiples agentes de la urbe, desde la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV) hasta la propia directiva del Albergue, alzaron la voz para criticar lo que a todas luces se entendió como un ejercicio de «discriminación» y «criminalización» de los residentes. La propia alcaldesa, Carmen Moriyón, se alineó con este último bando, haciendo llamamiento a «la serenidad y al consenso» para desbloquear la situación. Sin embargo, finalmente, el Ayuntamiento claudicó ante las presiones de El Natahoyo y de Poniente. En un giro inesperado, la propia Moriyón anunció que, en aras de «proteger a los usuarios del Albergue y garantizar la atención que merecen como vecinos de Gijón», su realojo correría a cargo del tejido social municipal. Una solución aún no detallada, pero que evidenció los distintos enfoques sociales y morales que imperan en la ciudad.
4. Demolición del viaducto de Carlos Marx
Pero no todo han sido problemas en Gijón durante este 2025. O, al menos, no de tanto calado como los anteriores. Poco después de comenzar el año, a finales de abril, el secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano, anunciaba que la demolición del viaducto de la avenida Carlos Marx, primera fase del mastodóntico proyecto de acondicionamiento del ‘Plan de Vías’, comenzará al acabar el verano de 2026. Dicha intervención, que incluirá la reurbanización del espacio resultante, tendrá un coste de 53,5 millones de euros, de los cuales 10,12 correrán a cargo de las arcas municipales. Paralelamente, el ‘Solarón’ se convertirá en una vasta ‘zona verde’ de 167.000 metros cuadrados. Todo ello debería ser el primer paso hacia la construcción de la tan necesaria como demorada estación intermodal, que reemplace a la actual terminal ferroviaria -provisional, teóricamente- de Sanz Crespo, y a la de autobuses de Laviada. Sin embargo, por el momento se desconoce en qué estado se encuentra dicho proyecto; de hecho, según ha trascendido, el derribo del viaducto se ha empantanado en los despachos del Ministerio de Hacienda, donde se revisa toda la documentación pertinente. Aun así, en la urbe no se pierde la esperanza de que los plazos, por una vez, lleguen a cumplirse, sin tener que asistir a otra decepción como la que, a finales de 2024, supuso el descarte del vial de Jove por parte del Gobierno nacional.
5. Inauguración del paseo de ‘Naval Azul’
Finalmente otra alegría, parcial pero igualmente mayúscula, se recibía hace solo nueve días, el 22 de diciembre. Mediada la mañana, la Corporación municipal, con la alcaldesa, Carmen Moriyón, al frente, inauguraba el paseo de ‘Naval Azul’ -no totalmente completado, es cierto-, la piedra inicial de un espacio que, en un futuro no muy lejano, se espera que se convierta, a mayores, en un polo de actividad empresarial ligado a la llamada ‘economía azul’. Los aplausos, ovaciones y discursos de esa jornada dejaban temporalmente aparcados los sinsabores que el proceso ha incluido. Y es que, si se hace memoria, y resumiendo mucho, en diciembre de 2025 Moriyón, el anteriormente mencionado Santano y el presidente de la Autoridad Portuaria, Laureano Lourido, firmaron la cesión de los terrenos de titularidad pública del extinto astillero Naval Gijón al Ayuntamiento, para erigir allí ‘Naval Azul’. Una buenísima nueva que, de pronto, se topó con un escollo a principios de este año, cuando El Musel, ya con Nieves Roqueñí al frente, descartó entregar al municipio la franja litoral, alegando su necesidad para posibles futuros desarrollos portuarios. La alternativa de ceder su uso no satisfizo ni al Gobierno, ni al grueso de la oposición, ni a la ciudadanía; sólo el PSOE gijonés se alineó con Roqueñí y su equipo. Con la bomba sociopolítica a punto de estallar, el Consistorio llegó al extremo de dar al Puerto diez días para cumplir lo acordado o, en caso contrario, verse las caras en los tribunales. Esa presión fue demasiado; la presidenta de la Autoridad Portuaria acabó cediendo y dejando la decisión en manos del Consejo de Administración, que autorizó la cesión de la franja. Terminaba así un tira y afloja visto por muchos como innecesario, y cuya primera consecuencia favorable se ha dado con la apertura al público de ese paseo.