
«El futuro perfecto de Gijón pasa porque la palabra ‘provisional’ pase a una caja secundaria, a la que se acuda muy de vez en cuando, y no sea el complemento directo que nos defina»

«Magda Lemonnier recorta palabras de los periódicos, palabras de todos los tamaños, y las guarda en cajas. En cajas rojas, palabras de enojo. Palabras de amor en una caja verde. Las neutrales, en una caja azul. Las tristes, en una caja amarilla. Y en una caja transparente, palabras mágicas. A veces abre las cajas y las pone boca abajo sobre la mesa, para que las palabras se mezclen a su antojo. Entonces, las palabras le dicen lo que está pasando y predicen lo que ocurrirá»
‘Ventana a la palabra’, de Eduardo Galeano
Traigo este texto a colación tras las palabras pronunciadas por la alcaldesa, Carmen Moriyón, en la apertura del paseo de ‘Naval Azul’, dando por sentado que es un hito del ‘Gijón Futuro’, y de mi posterior visita a ese paseo ‘provisional’ inaugurado. Para llegar a él, primero tuve que pasar por la estación provisional de Gijón, y dejado a mi derecha otro espacio del inframundo gijonés como es el subsuelo del paso elevado de Carlos Marx; y, un poco más allá, sólo a unos metros, el Albergue Covadonga y su inhóspito espacio a la intemperie, donde habitan quienes han perdido casi todas las raíces que les amarran a esta sociedad. Posteriormente, atravesé ese pasillo onírico construido entre dos inmundos océanos de maleza conocidos como el ‘Solarón’, donde asoman, como museo de una realidad indeseada, tiendas de campaña y casetas de cartón y palés, que sirven de infraviviendas a decenas de personas. Estoy caminando aún por el centro de Gijón, muy próximo a las viviendas más caras jamás construidas en nuestra ciudad.
Unos 200 metros más allá, entre telas rojas que cuelgan en las ventanas como cruel rechazo a una realidad, parece ser que está «El FUTURO», ese proyecto que dará luz a nuestra ciudad. Hemos convenido en llamarlo ‘Naval Azul’ aunque, de momento, solo hay un paseo, sin asientos, y dos elementos navideños de esos que sirven más para deslumbrar que para alumbrar una ciudad. ‘Naval Azul’ es un proyecto urbano de recuperación del litoral para atraer industria ‘eco’, ‘verde’, ‘azul’, limpia, relacionada con el mar. Es curioso, vuelve a mí el texto de Galeano que habla de las palabras, pero ahora mismo lo único que ha llegado a ese entorno es una empresa relacionada con la industria militar.
Eduardo Galeano lo describe maravillosamente: las palabras pueden ser grandilocuentes, simples, tristes, bellas. Están en sus cajas separadas por temas pero sólo tienen sentido, nos dicen algo, cuando se mezclan. El futuro de Gijón no pasa por repetir machaconamente «‘verdificar'», «sostenible», «medio ambiente», «futuro»… Ni pasa por guardar en cajas separadas las palabras «Cabueñes», «salud», «vías, «vivienda», «turismo», «accesos al Puerto», «Muro», «coches», «transporte público», «movilidad sostenible», «Tabacalera», «Quirón», «soledad», «Cimavilla», «fiesta», «‘Paseo Gastro'», «participación», etc. El futuro de Gijón pasa por ver la ciudad en su conjunto, y darle sentido. También por cumplir los compromisos adquiridos con los vecinos en ayudas a fachadas, en barrios degradados, en seguridad, en la moratoria sobre instalaciones industriales peligrosas… El futuro perfecto de Gijón pasa porque la palabra ‘provisional’ pase a una caja secundaria, a la que se acuda muy de vez en cuando, y no sea el complemento directo que nos defina.
Gijón no puede pensar en su futuro si no resolvemos el ‘Plan de Vías’, si no convertimos los discursos medioambientales en realidad, si la contaminación nos ahoga un día sí y otro también, si ‘Naval Azul’ no se dota de sentido real, si el acceso al Puerto no tiene tanta importancia o más que lo que se instala dentro, si el Hospital Público de Cabueñes no tiene prioridad absoluta sobre cualquier otra entidad sanitaria privada, si los vecinos y vecinas de Cimavilla no son más importantes que un hotel de cinco estrellas, si amortizar deuda tiene más importancia que procurar ayudas sociales y vivienda.
El ‘Gijón Futuro’ no lo será si quien necesita vivienda no puede acceder a ella, si no hay vivienda pública y social suficiente.
El ‘Gijón Futuro’ será imperfecto si la tradición cultural y festiva la marca una entidad hostelera o el turismo, sin contar con las vecinas y vecinos Si los vecinos y vecinas se ven expulsados de sus barrios por intereses espurios ajenos a la convivencia vecinal.
El futuro vendrá de abrir esas cajas de palabras, de juntarlas, de que nos digan algo y, sobre todo, del compromiso firme y del diálogo.
No puedo estar más de acuerdo con el contenido de este artículo, gracias por su sensibilidad hacia los más necesitados y desfavorecidos. Hacer CIUDAD, BARRIO, significa no seguir degradando y priorizando lo que realmente se necesita. Siento auténtica vergüenza por el espectaculo de la manifestación en el Natahoyo en contra de que el Albergue sea trasladado PROVISIONALMENTE mientras se realizan las obras de acondicionamiento, despúes de múltiples gestiones para ello, no alcanzo a entender la falta de sensibilidad y el negar una realidad . Menudo ejemplo damos a los demás, también a los niños, una de las razones que esgrimian para la negativa, esos padres que piensan que con que no lo vean dejará de existir? Craso error. Lo que hay que hacer son políticas inclusivas que garanticen las oportunidades y los derechos para que los Albergues no sean necesarios.
Al 100% primero por lo de Eduardo Galeano y segundo por todo lo que dices Cañete, en tan poco que hayas dicho tanto michas gracias