Suatea presenta un informe en el que recoge graves deficiencias estructurales, eléctricas y de accesibilidad en decenas de centros

Un recorrido por aulas con goteras, ventanas que no cierran y calderas que fallan. Así dibuja el “mapa de la vergüenza” que el sindicato SUATEA ha puesto sobre la mesa para denunciar el deterioro sostenido de la red pública educativa asturiana. El informe, elaborado tras contactar con equipos directivos y visitar centros de toda la comunidad, concluye que buena parte de los edificios -muchos con más de cuarenta años- arrastran un déficit inversor crónico. Las consecuencias, sostiene el sindicato, afectan tanto a la calidad pedagógica como a la seguridad de alumnado y personal.
En Oviedo, los ejemplos son elocuentes. En el CP Baudilio Arce se documentan temperaturas en aulas por debajo de lo estipulado debido al mal estado de las ventanas, con problemas graves de aislamiento e incluso desprendimientos en vierteaguas. En el CP Germán Fernández Ramos, las humedades y goteras afectan a escaleras y dependencias, mientras numerosas ventanas no abren o no cierran, lo que supone un riesgo añadido en jornadas de viento. El IES Monte Naranco, por su parte, sigue reclamando una pista cubierta que permita desarrollar actividad física en condiciones meteorológicas adversas.
La situación no es mejor en Gijón. El CP Miguel de Cervantes arrastra un problema estructural en la cubierta del gimnasio, con placas de uralita deterioradas y filtraciones constantes. En el CIFP La Laboral, se ha producido el desprendimiento parcial de una escalera y existen zonas con goteras que, en invierno, llegan a helarse. En el CP Los Campones y el CP El Llano, las ventanas originales del edificio continúan sin renovarse, con deficiencias térmicas evidentes.
El informe también pone el foco en los concejos rurales, donde la dispersión y los conflictos competenciales entre administraciones agravan la situación. En Ibias, el CPEB Aurelio Menéndez necesita reparar cubiertas, revisar un pararrayos que lleva cerca de una década sin inspección y adaptar accesos para cumplir la normativa de inclusión. En Quirós, el CP Virgen del Alba carece de escalera de emergencia y de un acceso sin barreras al primer piso. Y en Tineo, el CPEB Príncipe Felipe (Navelgas) sigue sin rampas, sin ascensor y con un cuarto de calderas que no cumple la normativa de seguridad vigente.
A estos casos se suman instalaciones eléctricas que no han pasado la OCA en décadas, baños con tuberías de plomo, patios con socavones y centros sin salidas de emergencia adecuadas. En algunos institutos, como el de Llanes, el sistema eléctrico data de 1980 y recientemente se produjo la caída del techo de un polideportivo, lo que obligó a inutilizar el espacio. SUATEA acompaña el documento con un mapa interactivo que localiza cada incidencia por concejos. La intención, explican, es evidenciar que no se trata de episodios aislados, sino de un patrón estructural de envejecimiento sin renovación integral: “La dignidad de la educación también pasa por tener unas instalaciones dignas”.