En el sexto día de ausencia del pescador avilesino, el operativo prosigue por tierra y aire, aunque se teme que las condiciones aéreas puedan obligar a que los helicópteros abandonen el despliegue; por ahora, no ha habido nuevos avances
La meteorología no perdona. Tampoco puede ser controlada, desde luego. Y, ante sus vaivenes y caprichos, el hombre solo puede resignarse, tratar de adaptarse y procurar minimizar los efectos negativos. Una circunstancia que este jueves, en el sexto día de búsqueda, ha afectado al despliegue con el que se trata de localizar a Juan Carlos Suárez, el pescador de 51 años desaparecido en pasado sábado en Coaña. Si bien los esfuerzos para tratar de dar con él prosiguen por tierra y aire, el empeoramiento del estado del Cantábrico, con amenaza de fuertes rachas de viento y fenómenos costeros, ha obligado a sacar de la ecuación los distintos recursos marítimos empleados hasta ahora. En la práctica, eso significa que tanto la patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil ‘Río Tormes’, como la lancha ‘Salvamar Capela’ de Salvamento Marítimo y las embarcaciones semirrígidas aportadas por Cruz Roja deberán quedarse en puerto. E, incluso, es posible que los medios aéreos deban volver a tierra si la situación se agrava durante la jornada.
Por el momento, según confirman desde el instituto armado, desde las 8.50 horas cuatro patrullas de Seguridad Ciudadana están peinando la zona de operaciones, apoyadas por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) y por cuatro efectivos de Bomberos del Principado (SEPA); estos últimos, además, han aportado a su jefe de Zona y un helicóptero. Y no es, de momento, el único ‘pájaro’ implicado en la búsqueda de Suárez. El Servicio Aéreo de la Benemérita ha vuelvo a volar una de sus aeronaves, tripulada por escaladores del Grupo Especial de Intervención en Montaña (GREIM). Todos ellos tienen la mirada puesta en encontrar bien nuevas pistas sobre el paradero del ausente, bien al pescador en carne y hueso. En en ese sentido, no se han registrado avances desde que, anteayer, se encontrase una segunda caña de pescar de su propiedad a doscientos metros al este de la playa de Pedreyada; la misma en la que, el día anterior, se localizó otra caña, de la que Suárez también es dueño.