Sin obviar la inquietud por el bienestar de la población civil en el país caribeño, los emigrados aplauden la intervención militar de Estados Unidos, celebran su carácter «quirúrgico» y afirman que «el 80% de los venezolanos estamos con Trump»
Venezuela es hoy un país bajo ataque. Fiel a las amenazas vertidas durante las últimas semanas, Estados Unidos ha escalado en su ofensiva contra el país caribeño, ha ido un paso más allá de los ataques a ‘narcolanchas’ y de los abordajes de petroleros, y poco antes de la una y media de esta madrugada, hora española, desencadenaba una operación militar aeroterrestre contra objetivos seleccionados dentro del territorio venezolano que, a estas horas, parece haber dado sus primeros y cruciales frutos. Según el propio presidente Donald Trump, ha afirmado en sus redes sociales, el líder de la República Bolivariana, Nicolás Maduro, y su mujer, Cilia Flores, han sido capturados por efectivos de las fuerzas especiales estadounidenses, y trasladado de inmediato a ese último país. Una información aún no totalmente confirmada -como tampoco lo está el estado de salud de ambos prisioneros-, y que ya ha comenzado a generar las primeras respuestas críticas internacionales por que de violación de la soberanía del país entraña, pero que ha bastado para desatar el furor entre la comunidad venezolana residente en Asturias. La misma que, a estas horas, acaricia con júbilo indisimulado la cada vez más real posibilidad de que el régimen impuesto por el difunto Hugo Chávez en 1999 esté, de una vez por todas, próximo a su fin.
«No podemos describirlo… Es una mezcla de alegría, emoción, asombro… ¡Lo hemos esperado demasiados años, y parece que la pesadilla se acaba ya!«, clamaban hace escasos minutos varios de esos emigrados entrevistados por este diario, que han preferido mantener su identidad oculta por temor a represaliar contra familiares que aún residen en Venezuela. Y es que, a estas horas, lo que se sabe de la, situación allí es todavía confuso. Con el suministro eléctrico cortado en Caracas tras el bombardeo estadounidense de las centrales generadoras de energía, y una incomunicación generalizada por la destrucción de los repetidores, fuentes consultadas aseguran que lo que queda del Gobierno bolivariano, supuestamente encabezado por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, ha decretado el toque de queda en la capital, y ha desplegado unidades de las Fuerzas Armadas y del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN); este último cuerpo, directamente dependiente de la vicepresidenta, Delcy Rodríguez. Hay, por tanto, cierta inquietud por el bienestar, presente y futuro, de los allegados que aún habitan allí, al otro lado del Atlántico, aunque esa preocupación se ve eclipsada por el júbilo. «El 80% de la población está del lado de María Corina Machado, y en contra del régimen; además, por lo que nos llega desde casa, todo se está haciendo de forma muy precisa«, enfatizan los emigrado en el Principado; algunos de ellos, aún sorprendidos porque se haya desatado «tan pronto, y no el día 10, aniversario de las elecciones; muchos sospechábamos que iba a ocurrir, pero entonces, no ahora».
«Para acabar con todo eso, necesitábamos un buen aliado, y Estados Unidos es el mejor»
Ese carácter aparentemente quirúrgico de la intervención estadounidense, muy alejado de invasiones a gran escala como las que se acometieron en Irak o Afganistán, es otro de los puntos aplaudidos por los venezolanos residentes en suelo asturiano… Y una más de las razones por las que, a estas horas, y aunque su decisión haya violado la soberanía nacional, Trump está siendo objeto de toda clase de bendiciones y parabienes. «Personalmente, prefiero comer arepas y hablar inglés, que no tener nada para comer; prefiero tener un Trump ayudando a Venezuela, que esta gente robando y destruyendo nuestro país«, apuntaba una emigrada, hoy por hoy residente en Gijón. Otro de los integrantes de dicho colectivo, en su caso con domicilio en Avilés, tiraba de historia para apuntar que «allá donde Estados Unidos ha intervenido en el pasado, como Panamá, hay prosperidad; ya nos tocaba a nosotros«. En lo que todas las personas entrevistadas coinciden es en descartar la posibilidad de que este asalto pueda ser el preludio de una ocupación estadounidense sostenida en el tiempo para explotar los recursos naturales del país. Al fin y al cabo, señalaba una venezolana que, desde hace trece años, vive en Oviedo, «el petróleo y otros sectores llevan años explotados por China, Irán, Hezbolá… Nos han desangrado. ¿Qué más podría quitarnos Trump?«.
Queda, no obstante, otra gran pregunta en el aire… ¿Qué papel han jugado la líder opositora y Nobel de la Paz María Corina Machado y el exiliado Edmundo González, presunto vencedor de las últimas elecciones en Venezuela, en la planificación de esta operación? Oficialmente, nada se sabe; la delegación del partido Vente Venezuela en Asturias guarda silencio. Pero, fuera de los canales regulares, la opinión generalizada es que ha habido una implicación total. «Ha estado absolutamente pactado, seguro; desde la concesión del Nobel, su huida de Venezuela, el despliegue de barcos… No se ha podido hacer algo así sin contar con María Corina y su gente«, aventura la comunidad del país caribeño asentada en Asturias. Más aún, esa potencial alianza de la opositora con Estados Unidos -no olvidemos que la propia Machado ha llamado en varias ocasiones a una intervención estadounidense para deponer a Maduro- es vista hoy por la mayoría de venezolanos emigrados como la única alternativa posible. «Los españoles no entendéis la podredumbre que hay allí, la corrupción, la influencia del ‘narco’… Para acabar con todo eso, necesitábamos un buen aliado, y Estados Unidos es el mejor. Por eso, lo que está pasando hoy tiene nuestro amén al 100%», concluyen.