La joven Lucía Menéndez es la artífice de una campaña que arrancó en la noche del jueves, y que trata de mantener «el único espacio habilitado para perros en la costa de Gijón»; Medio Ambiente sopesa el cierre para proteger la biodiversidad del lugar

Gijón lleva años esgrimiendo su condición de paraíso dog friendly del norte de España, con palabras y con hechos. Baste señalar que, a comienzos de este 2026, el censo de perros sumaba más de 43.000 animales. Una fuerza viva que, estos días, está en pie de guerra, después de que trascendiese la intención, estudiada por el Consejo de Bienestar Animal, de acabar con la condición de El Rinconín como playa canina de la ciudad. La posibilidad está lejos de ser arbitraria, y bebe de la preocupación de diversos colectivos por los efectos negativos que la presencia de perros tiene en la fauna y flora específicas de dicho lugar. Pero dichos argumentos no han convencido a los dueños de los canes, entre los que figura la joven Lucía Menéndez. Hace dos días y medio, a las 23 horas de este jueves, inició una campaña de recogida de firmas, a través del sitio web change.org, dirigida a la alcaldesa, Carmen Moriyón, y cuyo objetivo es, precisamente, frenar esa posible clausura. Y el resultado está siendo impresionante: en estas sesenta horas la iniciativa ya ha reunido casi 2.000 rúbricas -1.839 a las 11.42 de este domingo-, aparte de más de 8.000 visualizaciones. Y ambos valores siguen aumentando.
«El Rinconín es, actualmente, la única playa para perros en Gijón, donde los animales pueden acceder al mar», relata Menéndez en el texto que acompaña la petición de firmas. Ella misma, usuaria habitual del lugar desde 2011, ha constatado que para muchos canes, «especialmente durante los meses de verano, el calor puede ser peligroso»; de ahí que, a su juicio, «tener una playa donde puedan refrescarse, correr y moverse con libertad no es un capricho, sino una necesidad para el bienestar de los animales». Eso, por lo que respecta a los perros, pero es que, además, existe una dimensión social. No en vano, prosigue Menéndez, con los años El Rinconín se ha convertido en «un punto de encuentro para vecinos y visitantes de toda Asturias; personas de lugares como Oviedo y otras zonas cercanas vienen expresamente a esta playa para disfrutar de un espacio donde perros y personas conviven con respeto». Por ello, y al margen de los argumentos planteados por los colectivos ecologistas, concluye que un hipotético cierre de El Rinconín «afectaría no solo a los animales y a sus dueños, sino también a la convivencia en la ciudad y a los negocios cercanos».